Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- Se nos va el 2025, un año de grandes conflictos globales – Rusia-Ucrania e Israel-Palestina- con miles de pérdidas humanas y sin visos de solución. Pero también fue un año de gran empoderamiento de la figura de Donald Trump y sorprendentes cambios de regímenes, donde la izquierda y las dictaduras han perdido espacios como Nepal. Bulgaria, Bolivia y Chile. En México padecemos por el decrecimiento económico y la violencia.
La victoria de Donald Trump es posiblemente el hecho político internacional más relevante, pues impuso la agenda mundial, sobre todo en materia de aranceles y en los temas de Irán y Venezuela.
El planteamiento económico que tiene Trump en este segundo mandato parte de su slogan “America First”, que marca una nueva agenda: proteccionismo comercial, junto con una política fiscal que provoque la mejora de la economía americana, esto a través de una baja en los impuestos y una reforma radical del Estado.
Los votantes de Trump, han pedido, en su mayoría bajar los apoyos a la OTAN, salir de Ucrania, frenar a China con más aranceles; apoyo incondicional a Israel; frenar el flujo migratorio y atacar a los carteles de la droga, principalmente de México, seis de los cuales han sido considerados terroristas.
Es importante resaltar los cambios de los gobiernos en América Latina, sobre todo la pérdida de espacios de la izquierda y el fortalecimiento de la derecha, como ocurrió en Argentina, Chile, Perú, Bolivia y Honduras.
Este proceso de reconfiguración ( complejo por supuesto) para algunos teóricos, es como un “péndulo” que se mueve de un lado a otro. En América Latina la primera parte del siglo XXI fue dominada ampliamente por gobiernos de izquierda, pero hoy el cambio es radical hacía la derecha.
La política se mueve como un péndulo, en virtud de que las ideologías y tendencias políticas oscilan entre dos extremos opuestos, es decir de izquierda y derecha, conservadurismo y progresismo. Se pasa de un enfoque a otro en ciclos a lo largo del tiempo, reflejando el descontento o la satisfacción con el rumbo, nunca quedándose en el centro mucho tiempo. Tal es el caso de los argentinos, que a causa de una tremenda crisis económica causada por un gobierno de izquierda, apostaron por la derecha.



