La Revuelta De la Huertista y el Levantamiento de la “Renovadora” en Chihuahua

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Por Oscar VIRAMONTES

CHIHUAHUA CHIH.- Uno de los conflictos poco conocidos en el norte de México, y específicamente en el estado de Chihuahua, fue la llamada “Renovadora”, que representó un levantamiento militar, originado en el corazón de este terruño norteño, cuando las hojas del calendario señalaban el 23 de diciembre de 1923, con un país que se estaba recuperando del terrible y brutal conflicto revolucionario, cuya duración sería de 10 años, trayendo caos, muerte, miseria y una fragmentación profunda de la sociedad en general, y para acabarla de amolar, en ese diciembre, cuando todos los que experimentaron los horrores de la guerra trataban de acomodar sus ideas, y superando los sufrimientos causados por la muerte de algún familiar, amigo, hijo, esposo, esposa, llegaba otra noticia de un nuevo “cataclismo” en Chihuahua.

Los ánimos estaban muy caldeados en México políticamente hablando, lo que, sería la semilla que desembocaría a este levantamiento militar que tendría lugar en el estado de Chihuahua en 1923. Este acontecimiento, se inscribe en el contexto de las tensiones políticas y militares que surgieron en México, tras la consolidación del régimen postrevolucionario, dentro del marco de la lucha por el poder, entre diversos grupos revolucionarios. “La Renovadora”, reflejaba las complejas dinámicas de autoridad y resistencia que, caracterizaron este periodo histórico, evidenciando las fricciones y rivalidades internas que proliferaron en la postrevolución mexicana. Lo más curioso que, las facciones que habían tomado parte para expulsar a don Porfirio Díaz Mori del poder, y que además, se habían unido para enfrentar y derrotar más adelante, al asesino de Madero y Pino Suárez, al presidente Victoriano Huerta, empezaron a fragmentarse, debido a ideas, ambiciones, corrupción, entre otras formas degenerativas del poder, lo que dio como resultado, el germen para un nuevo “levantamiento” armado.

Adolfo de la Huerta y su escolta de ferrocarrileros, febrero de 1924, (Fuente: Secretaría de Cultura-INAH-México).

Este fenómeno provocado por la profunda división de facciones, puede ser interpretado como consecuencia de las diferencias ideológicas, objetivos políticos, y estrategias tácticas que caracterizaron a dichos grupos, lo que, a su vez, dio lugar a un panorama político altamente diversificado y, en ocasiones, conflictivo en el contexto posterior a la revolución. Las divisiones sociopolíticas surgidas en el México, posrevolucionario, se intensificaron a raíz de la promulgación de la Constitución de 1917, y la consiguiente consolidación del poder en el ámbito gubernamental, específicamente bajo la dirección del general Álvaro Obregón, quien ocupó la presidencia de nuestro país de 1920 hasta 1924. Sin duda, esta etapa caracterizada por transformaciones significativas en la estructura del poder político y social, impactaron profundamente en la cohesión nacional y en la dinámica de los distintos sectores sociales involucrados en el proceso revolucionario.

El conflicto conocido como la “Renovadora”, se desarrollaría en el contexto de las elecciones presidenciales de 1924, cuando Álvaro Obregón, perseguía la consolidación de la continuidad del poder político, mediante la promoción de la candidatura de su sucesor designado, el entonces secretario de gobernación, Plutarco Elías Calles; este movimiento estratégico, se enmarca en un contexto de transiciones políticas, caracterizadas por la búsqueda de estabilidad y control gubernamental, donde la elección de un candidato afín, representaba una medida clave para salvaguardar los intereses políticos de Obregón y garantizar la cohesión dentro de su administración. No obstante, dicho proceso, se vio confrontado con la resistencia de varios generales que participaron en la Revolución, destacando entre ellos, a Adolfo de la Huerta, quien había ocupado el cargo de presidente interino en 1920, y ostentaba un considerable prestigio y reconocimiento dentro de las fuerzas armadas.

Más tardes esta turbulencia de ideas, originaría una rebelión por parte del mismo de la Huerta, acontecimiento fundamental en la historia política de México, quien se oponía a las políticas del entonces presidente Álvaro Obregón; esta insurrección, se originaría a partir de una serie de factores socioeconómicos y políticos, generando un descontento significativo entre diversos sectores de la población, particularmente, aquellos que aspiraban a una mayor democratización y representación en el gobierno. La falta de integración de las demandas sociales, sumada a la continuación de prácticas consideradas autoritarias, propició la fragmentación del apoyo hacia el régimen obregonista. A lo largo de este episodio, se evidencian, no solo las tensiones políticas inherentes a la lucha por el poder, sino también, la influencia de corrientes ideológicas que caracterizaron a la Revolución Mexicana, por ello, la rebelión, aunque de corta duración, fue emblemática en la medida en que expuso las profundas divisiones y contradicciones dentro del liderazgo revolucionario.

La respuesta gubernamental a esta insurrección sería contundente, poniendo de manifiesto el aparato militar del estado, y su determinación por mantener el control. La eventual derrota de las fuerzas insurrectas, consolidaría al régimen de Obregón, pero también, dejaría un legado de tensión y desconfianza, que afectaría las dinámicas políticas en los años subsecuentes. Sin embargo, la Renovadora, sería un fenómeno sociocultural que emergió en la región de Chihuahua, caracterizado por su enfoque en la transformación de estructuras sociales, políticas y económicas, mediante la promoción de prácticas innovadoras y sostenibles. Este movimiento se inscribe dentro de un marco más amplio de revitalización cultural, y adaptación contemporánea de las tradiciones locales ante los desafíos globales.

El estado de Chihuahua, históricamente caracterizado por una notable tradición militar y revolucionaria; esta particularidad, se ha manifestado a lo largo de sus procesos históricos, delineando un contexto socio-político en el que, la actividad militar, ha desempeñado un papel significativo en la configuración de su identidad regional. La influencia de movimientos revolucionarios, se evidencia en la participación activa de sus habitantes en diversas etapas de los conflictos armados que, han marcado el desarrollo de la nación mexicana. Pero ¿quiénes fueron algunos de estos actores del levantamiento de la “Renovadora?, entre ellos estaba, el general Francisco R. Manzo, principal líder de las fuerzas renovadoras en el norte del país y comandante clave en Chihuahua; este personaje, había sido un destacado militar en la Revolución Mexicana, participando en campañas importantes bajo los gobiernos de Carranza y Obregón. Sin embargo, su descontento con el centralismo político, lo llevaría a unirse a la rebelión “Delahuertista”; Manzo organizaría y liderearía operaciones militares en el Estado, logrando inicialmente ciertos éxitos al tomar control de poblaciones estratégicas como Hidalgo del Parral; sin embargo, sería derrotado por las fuerzas federales, siendo capturado y ejecutado en 1924, marcando el fin de su participación política y militar.

Otro de los participantes en este conflicto, sería el general José Gonzalo Escobar, no teniendo un papel destacado en el levantamiento de la Renovadora durante la rebelión Delahuertista. Aunque Escobar era un militar prominente en el norte de México, durante esa época, su posición era más bien ambigua, y no se alineó claramente con el movimiento delahuertista; organizó a pequeños grupos armados en apoyo al levantamiento, aunque carecía de los recursos necesarios para enfrentarse a las tropas federales. Otro personaje sería, el coronel Rosalío Hernández, siendo un participante local en el levantamiento de la Renovadora dentro del contexto de la Rebelión Delahuertista de 1923-1924, este conflicto, liderado a nivel nacional por Adolfo de la Huerta, teniendo repercusiones importantes en Chihuahua, donde Hernández tuvo un papel de liderazgo en menor escala.

Durante el levantamiento de la “Renovadora”, Delicias, Chihuahua, sería el lugar estratégico en el conflicto, que marcó la “Rebelión Delahuertista”. Aunque no fue el escenario principal de las acciones bélicas, su ubicación dentro del sistema de comunicaciones y transporte del estado de Chihuahua, la convirtió en un punto clave para ambos bandos. Chihuahua, con su amplia tradición revolucionaria, y su importancia como bastión militar y económico, se convirtió en uno de los escenarios clave de la lucha. En este contexto, ciudades como Delicias, jugaron roles secundarios, pero estratégicamente relevantes. Delicias, se encontraba cerca de puntos críticos de abastecimiento y comunicación en el centro-sur de Chihuahua. Su posición en el corredor hacia Ciudad Juárez y Parral, la hacía crucial para controlar el movimiento de tropas y suministros. Aunque aún en formación como ciudad, Delicias estaba comenzando a destacarse como un centro agrícola en la región, gracias a los sistemas de irrigación que posteriormente serían su sello distintivo. Esto le daba un valor logístico en términos de alimentos y recursos.

Al inicio del levantamiento, los renovadores lograrían tomar el control de lo que sería en 1933 la ciudad de Delicias de manera temporal. Esto fue posible gracias a la movilización de tropas locales, alineadas con el general Francisco R. Manzo, quien lideró las acciones militares del movimiento en Chihuahua; estas fuerzas, utilizaron a Delicias como un punto de tránsito para sus operaciones hacia otras regiones del Estado, especialmente hacia Parral, donde se libraron combates significativos; aunque Delicias no fue escenario de grandes batallas, la ciudad fue objeto de maniobras militares constantes, ya que, tanto los renovadores como las fuerzas federales, buscaron asegurar su control. Sin embargo, las tropas delahuertistas en la región, enfrentaron problemas logísticos debido a la superioridad armamentística y organizativa del ejército federal…Esta crónica continuará.

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