Redacción aumentada”: Informe sobre el uso de la #IA en medios locales mexicanos

En los últimos meses, el uso de Inteligencia Artificial en las redacciones de los periódicos locales, dejó de verse como algo ajeno, futurista propio de los medios internacionales y locales. Su presencia es más visible, y se ha convertido en un gran desafío para los medios informativos sin importar su tamaño. Son ya varios los informes y estudios que señalan que la IA generativa se ha integrado en tareas de producción, distribución, diseño y personalización de contenidos de noticias, aunque su impacto no es igual en todos los casos y está condicionado, en gran medida, al tamaño y los recursos de cada medio.

 

Mientras algunos medios avanzan con mayor rapidez, otros apenas comienzan a explorar estas herramientas, que ya se utilizan para transcribir entrevistas, generar resúmenes o apoyar en la gestión de contenidos multimedia.

 

 

Los medios de comunicación locales, es decir, esas pequeñas, medianas o grandes redacciones dedicadas a informar sobre el día a día de una región específica, de una ciudad, un municipio o una provincia, aquellos que de alguna manera mantienen o buscan mantener un diálogo con las problemáticas más cercanas a la población, en México, se desenvuelven en una diversidad de condiciones que intervienen en la forma en la que ejercen el periodismo.

 

Contextos de precarización, violencia, autocensura, utilitarismo y tensiones de la relación prensa poder, son parte de esas problemáticas a las que la integración de la Inteligencia Artificial, como herramienta, en medio del desconocimiento sobre sus alcances y desafíos, hace que se matice aún más la particularidad de su integración en las redacciones locales.

 

Este estudio analizó, cómo en 2025, se integran las herramientas de Inteligencia Artificial en medios locales, en su mayoría de forma empírica y con objetivos e implicaciones muy variadas.

La silenciosa llegada de la Inteligencia artificial a las redacciones locales

 

Para la mayor parte de las redacciones locales de México, la inteligencia artificial no se introdujo de manera estratégica y con una inversión previa, sino de forma natural, casi instintiva. A diferencia de los periódicos internacionales que han hecho anuncios públicos de sus estrategias o inclusive de sus propios avances tecnológicos, en las redacciones locales la inclusión de la inteligencia artificial ha sido una práctica gradual, descentralizada y en algunos casos individual. Es decir, ante las demandas de periodistas que enfrentan cada vez mayor presión en sus labores diarias, la herramienta de IA se incorporó para resolver problemas específicos: la redacción del primer borrador, el ajuste del titular o la redacción de la versión corta de la nota para publicarla en redes sociales.

 

Esta situación se explica, en buena medida, por las condiciones estructurales de la industria periodística local en nuestro país. Mientras que en los periódicos de prestigio de todo el mundo las noticias son realizadas por reporteros que tienen a su cargo sólo una fuente y producen una o dos notas por día, en la redacciones locales es común que las y los trabajadores realicen esta tarea por cuenta propia bajo condiciones laborales precarias y de alta inmediatez. Aquí la utilización de herramientas tecnológicas ha consistido en encontrar una forma de optimizar recursos y mantener un nivel de productividad rentable en un entorno digital, en el que las actividades necesarias para publicar una noticia se realizan constantemente. Por tanto, ciertas tareas de edición y redacción que antes demandaban mayor tiempo pueden resolverse en cuestión de minutos, lo cual altera las dinámicas laborales.

 

 

Asimismo, esta integración de la inteligencia artificial en el periodismo local conlleva un escenario en el que estas prácticas suelen realizarse sin una reflexión interna, ya que en el caso de muchas redacciones no hay una regulación clara de su uso. Algo similar ocurre con las normas respecto a sus alcances y limitaciones. En ese sentido, mientras en varios casos la implementación de las herramientas de IA se realiza conforme a la voluntad de la persona periodista, en otras ocasiones la herramienta se considera incluso una amenaza para la profesión.

El escenario internacional

 

La discusión sobre el uso de inteligencia artificial en el periodismo no comenzó en México, sino en redacciones internacionales que desde hace años experimentan con su integración. Informes del Reuters Institute for the Study of Journalism documentan que la adopción de IA en medios ha crecido de forma sostenida, especialmente en tareas automatizables como la transcripción, la traducción o la generación de resúmenes. Sin embargo, estos mismos estudios advierten que su implementación no responde únicamente a una lógica de innovación, sino también a presiones estructurales del sector: reducción de ingresos, necesidad de producir más contenido y transformación de las audiencias digitales.

 

Uno de los hallazgos más consistentes a nivel global es la tensión entre eficiencia y confianza. De acuerdo con el Digital News Report, existe mayor aceptación del uso de IA en tareas “detrás de escena”, pero una clara resistencia cuando se trata de generar contenido informativo, especialmente en temas sensibles como política o seguridad.

 

 

En paralelo, investigaciones y programas impulsados por organismos como la Thomson Reuters Foundation muestran que, en el llamado “Sur Global”, la adopción de IA ocurre con menos regulación y acompañamiento institucional. Hasta 2024, cerca del 80% de periodistas encuestados en estos contextos afirmaban que sus redacciones no contaban con políticas claras sobre el uso de inteligencia artificial.

 

Este dato resulta especialmente relevante para el caso mexicano, donde —como sugieren tanto la evidencia internacional como los testimonios locales— la IA se integra más como una herramienta de apoyo inmediato que como parte de una estrategia editorial definida, reproduciendo así un patrón global: uso creciente, pero con reglas todavía difusas.

 

A estos hallazgos se suman datos que muestran la velocidad con la que la inteligencia artificial se ha integrado al trabajo periodístico a nivel global. Diversos estudios citados por el propio entorno del Reuters Institute señalan que más del 50% de periodistas ya utiliza herramientas de IA al menos una vez por semana, mientras que cerca de una cuarta parte lo hace de manera cotidiana en tareas específicas, su presencia es aún más clara: alrededor del 49% la emplea para transcripción o subtitulado, mientras que otras funciones frecuentes incluyen la traducción y la corrección de estilo, incluso en etapas más incipientes del proceso informativo, cerca del 22% la utiliza para investigación de temas y un 16% para generar ideas o titulares, lo que confirma su inserción en distintas fases de la producción periodística.

 

Sin embargo, esta adopción acelerada contrasta con la falta de regulación y formación. En estudios realizados en el llamado Sur Global, más del 80% de periodistas afirma utilizar IA en su trabajo, pero casi 8 de cada 10 señalan que sus redacciones no cuentan con políticas claras sobre su uso

 

A nivel organizacional, la brecha también es evidente: apenas 13% de los medios tiene lineamientos formales sobre inteligencia artificial. Este desfase entre uso y regulación se complementa con otro dato relevante: más de la mitad de las y los periodistas aprende a utilizar estas herramientas de manera autodidacta, lo que refuerza la idea de una adopción impulsada desde la práctica cotidiana más que desde una estrategia institucional

¿Cómo usan la Inteligencia Artificial los medios informativos locales en México?

 

Metodología

 

La investigación se sustenta en 75 encuestas aplicadas mediante un cuestionario en línea, entre febrero y diciembre de 2025, distribuidas a través de una técnica de muestreo por bola de nieve. Este método permitió ampliar progresivamente la muestra a partir de contactos iniciales dentro del gremio periodístico, alcanzando a periodistas, reporteras y personal de medios en 30 estados de la República Mexicana.

 

Para complementar la información cualitativa, se realizaron entrevistas de profundidad con perfiles seleccionados, con el objetivo de explorar experiencias, percepciones y prácticas concretas en el uso de herramientas de inteligencia artificial dentro de las redacciones locales.

 

Asimismo, el estudio incorpora un análisis documental de informes especializados y literatura reciente sobre inteligencia artificial y periodismo, así como la consulta a especialistas en comunicación y tecnología.

 

De las 75 respuestas el 52% de las respuestas vinieron de un periodico digital, el 17.3% de un medio híbrido (digital e impreso, radio…), el 8% de la radio y el 22.7% restante se divide en distintos tipos de medio como: periodismo impreso, televisión, comunicación social, agencia de noticias, entre otros.

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La adopción de IA en las redacciones locales

 

De las 75 respuestas sobre el uso de IA en alguna fase del proceso informativo, el 57.3% afirmó que sí la emplea, lo que muestra una adopción significativa en los procesos periodísticos locales. En contraste, el 34.7% declaró no utilizarla, lo que evidencia una división clara entre medios que han incorporado estas tecnologías y aquellos que aún operan con métodos tradicionales. Además, el 8% indicó no saber si su medio utiliza IA.

En cuanto al uso de herramientas de IA para generar contenido completo, el 41.3% señaló que sí las utiliza, pero solo en casos específicos. Otro 41.3% afirmó que nunca las ha usado, mientras que el 17.3% indicó que su uso es frecuente.

 

Respecto a las funciones de la IA, el uso más común es la corrección de textos (38.7%), lo que refleja su papel como herramienta de apoyo editorial para mejorar estilo y reducir errores. Le siguen la redacción automatizada de notas (28%) y la generación de resúmenes informativos (28%), ambas orientadas a agilizar la producción de contenidos. También destaca su uso en generación de multimedia (25.3%) y comunicación de voz (18.7%).

 

Por otro lado, el 21.3% la utiliza para verificar información, el 17.3% para análisis de datos y audiencias, el 10.7% para búsqueda de información de última hora, el 9.3% para contenido muy específico y el 4% para moderación de comentarios. Aun así, el 28% no usa IA en ningún formato, lo que evidencia una brecha de adopción.

 

 

Sobre la frecuencia de uso en el trabajo diario, también se observa una brecha. El 28% utiliza herramientas de IA con mucha frecuencia, el 36% lo hace de forma ocasional y el 13.3% rara vez. En contraste, el 22.7% afirma que nunca las usa en su actividad laboral.

 

 

Sobre la herramienta de IA más utilizada. El 66.2% utiliza ChatGPT, lo que confirma su predominio por facilidad de uso y carácter general. Le siguen Gemini (13.8%), asociada a usuarios de Google, y Deepseek (12.3%), enfocada en productividad.

 

En un nivel menor aparecen Copilot (6.2%), vinculada a Microsoft 365, y Claude (6.2%), utilizada en proyectos más largos. Por debajo del 3% se encuentran diversas herramientas como Mid Journey, DALL·E, Grok, Ideogram, Hailua, Pi, Google Imagen, Caktus, Gamma, Canva, Pix, Replicate, Leonardo, Flux, Runway, Adobe Firefly, Gemini Pro en Pixel, Pine Point, AI Google Studio, Prometheus, Gladia, GEREMI / META AI, entre otras.

Las redacciones aún no confían en la IA totalmente

 

 

De 74 respuestas sobre quién supervisa el uso de IA, el 50% no tiene responsables definidos. El 28.4% lo asigna a editores o jefes de información, y el 20.3% lo asume de forma individual. El 10.8% lo delega a tecnología/IT y el 1.4% a un editor específico. Los datos muestran una adopción fragmentada y sin procesos claros.

 

De 75 respuestas sobre verificación, el 48% siempre revisa manualmente. El 34.7% no usa IA para generar contenido y el 16% solo verifica en casos específicos. Un grupo menor no verifica, lo que aumenta riesgos. Predomina la revisión humana como control de calidad.

 

De 72 respuestas sobre dependencia, el 48.6% no depende de la IA y el 23.6% tiene poca. En conjunto, niveles bajos suman 72%. El 20.8% muestra uso medio, mientras que la dependencia alta (4.2%) y muy alta (2.8%) es minoritaria.

 

De 71 respuestas, el 39.4% no percibe impacto en su eficiencia. El 36.6% ve mejoras en algunas áreas y el 19.7% una mejora clara. El 4.3% considera que la IA ha complicado procesos.

 

Con 66 respuestas, el mayor impacto es en redacción (54.5%). Le siguen investigación (30.3%), automatización (27.3%) y personalización (19.7%). Otras áreas tienen menor presencia. Un 3% no reporta impacto.

 

De 73 respuestas, el 38.4% no percibe cambios en la calidad. El 20.5% señala mejora y el 15.1% reducción en algunos aspectos. El 26% no está seguro del impacto.

 

De 71 respuestas sobre la confiabilidad del contenido generado por IA, la mayoría se ubica en un nivel intermedio. El valor 3 concentra el 39.4%, lo que indica una confianza moderada, pero no plena. El 29.6% muestra una confianza relativamente alta, aunque solo el 4.2% otorga la calificación máxima.

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Por otro lado, el 31%  (1 y 2) percibe la IA como poco confiable para tareas de redacción, lo que puede relacionarse con dudas sobre la exactitud de la información. Aún cuando aumenta el uso de la IA en los medios informativos locales, la mayoría aún no confía en ella.

La capacitación es el mayor de los desafíos

 

 

De 68 respuestas sobre desafíos, el principal es la falta de capacitación (70.6%). Le siguen preocupaciones éticas (36.8%), costos (26.5%) y resistencia del personal (19.1%). Solo el 1.5% no identifica barreras.

 

 

De 74 respuestas, el 55.4% indica no haber recibido formación en IA. El 32.4% ha recibido capacitación, pero la considera insuficiente, lo que sugiere falta de profundidad.Solo el 12.2% reporta formación suficiente, una proporción minoritaria dentro del ecosistema.

 

De 74 respuestas, el 67.6% considera que la IA debe tener un papel complementario como apoyo, sin sustituir a periodistas. El 18.9% propone un uso mínimo en tareas específicas y el 13.5% un rol central en la redacción. Solo el 2.7% cree que no debería tener ningún papel.

 

Sobre los beneficios futuros, el 60.8% señala la investigación y análisis de datos, el 55.4% la generación de contenido y el 50% la automatización de tareas. El 45.9% destaca la interacción con audiencias. Solo el 1.4% eligió todas las opciones.

 

En cuanto a inquietudes, el 31.5% menciona pérdida de credibilidad y ética, y el mismo porcentaje el aumento de desinformación. El 19.2% teme pérdida de empleo y el 13.7% mayor dependencia tecnológica. Menos del 5.5% señala la falta de transparencia.

 

Sobre la importancia de la automatización, el nivel 3 concentra el 30.1%, indicando preocupación moderada. Le siguen el nivel 5 (le preocupa mucho) con 28.8% y el nivel 4 con 20.5%. Los niveles bajos (1 y 2) suman minorías con 11% y 9.6%.

 

De 75 respuestas, el 62.7% considera necesaria la regulación del uso de IA. El 36% cree que debe quedar a criterio de cada medio y el 1.3% no está seguro.

 

Sobre el futuro de la IA, el 50% cree que complementará el trabajo humano. El 37.8% la ve como indispensable, el 9.5% limitada a tareas técnicas y el 2.7% considera que perderá relevancia.

 

Finalmente en cuanto a la preocupación por el desplazamiento laboral, de las 71 respuestas el 77.5% afirma que no ha habido ningún tipo de reducción o sustitución de personal en su redacción debido a la implementación de inteligencia artificial. Un 8.5% de los participantes señala que sí ha habido reducción de personal, aunque en menor medida, lo que indica que en algunos casos específicos la implementación de IA ha llevado consigo disminución de personal, es más el 1.3% aunque mínima afirma que si ha sido significativa la disminución de personal. Sin embargo, un 12.7% .

 

De 53 opiniones recabadas al final de la entrevista, se observa consenso en que la IA debe usarse con ética, transparencia y capacitación. Se destaca la formación, la claridad con audiencias sobre su uso y la necesidad de protocolos internos. También se enfatiza la verificación constante para evitar errores, sesgos o información falsa.

 

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Principales hallazgos sobre el uso de IA en medios informativos locales

 

    • Capacitación, el principal desafío estructural: El 70.6% identifica la falta de formación como la principal barrera, mientras que el 55.4% nunca ha recibido capacitación y solo el 12.2% considera haber recibido formación suficiente.

 

    • Aprendizaje mayoritariamente autodidacta: Ante la falta de formación institucional, gran parte de los periodistas adquiere conocimientos de manera informal, sin esquemas estructurados de capacitación dentro de las redacciones.

 

    • Adopción relevante, pero no universal: El 57.3% de los medios utiliza IA en alguna fase, frente a un 34.7% que no la emplea y un 8% que desconoce su uso.

 

    • Uso enfocado en tareas editoriales básicas: La IA se utiliza principalmente en corrección de textos (38.7%), redacción automatizada (28%) y generación de resúmenes (28%).

 

    • Uso de ChatGPT como herramienta dominante: El 66.2% identifica a ChatGPT como la herramienta más utilizada en sus redacciones, con una concentración significativamente mayor frente a otras opciones.

 

    • Generación de contenido aún limitada: Solo el 17.3% utiliza IA de forma frecuente para generar contenido completo, mientras que el 41.3% nunca lo hace.

 

    • Verificación humana como práctica central: El 48% siempre verifica manualmente el contenido generado por IA y el 16% lo hace en casos específicos, lo que muestra la permanencia del control editorial humano.

 

    • Preocupaciones éticas relevantes: El 36.8% identifica dilemas éticos como un desafío, mientras que el 31.5% expresa preocupación por la pérdida de credibilidad y el 30.1% por el aumento de la desinformación.

 

    • Baja dependencia de la IA en el trabajo diario: El 72% se ubica en niveles bajos de dependencia, mientras que solo el 7% reporta una dependencia alta o muy alta.

 

    • Integración poco institucionalizada: El 50% de las redacciones no cuenta con responsables definidos para el uso de IA, y solo el 10.8% lo delega a equipos tecnológicos, lo que refleja esquemas de implementación diversos.

La IA en los medios locales del desafío al aumento de la precarización

La incorporación de inteligencia artificial en los medios informativos locales en México no está ocurriendo como un proceso planificado, sino como una adaptación acelerada a las condiciones del entorno digital. Los tres casos documentados en Puebla, Tlaxcala y Morelos permiten observar una constante: la tecnología no está sustituyendo a las personas periodistas, pero sí está transformando sus condiciones de trabajo, muchas veces en sentido regresivo.

En Puebla, el testimonio muestra un modelo de producción basado en volumen, donde la IA se convierte en una herramienta para sostener esquemas de generación masiva de contenido, principalmente político y gubernamental. La lógica no es la innovación editorial, sino la eficiencia operativa: más notas en menos tiempo. En este contexto, la tecnología se inserta en dinámicas cercanas a la maquila informativa.

En Tlaxcala, el énfasis está en la velocidad. La presión por publicar de forma constante, alineada con el consumo móvil, se traduce en una rutina de trabajo donde la prioridad es la inmediatez. La IA no sustituye el criterio periodístico, pero sí reduce los tiempos de producción, consolidando un modelo en el que el ritmo de trabajo se intensifica sin necesariamente mejorar la calidad del contenido.

El caso de Morelos aporta la perspectiva de la experiencia. Desde la mirada de un editor con trayectoria, la IA no representa una mejora estructural en las condiciones laborales, sino una herramienta que incrementa la carga de trabajo sin modificar los esquemas de remuneración. más producción, menos tiempo, misma paga.

Estos tres escenarios encuentran respaldo en los datos del estudio, que permiten dimensionar el fenómeno más allá de lo anecdótico.

El principal hallazgo es estructural: la capacitación. El 70.6% de los encuestados identifica la falta de formación como la principal barrera para el uso de la IA, mientras que el 55.4% nunca ha recibido capacitación formal y solo el 12.2% considera haber sido formado de manera suficiente. Esta carencia no es menor, ya que condiciona la forma en que la tecnología se integra en las redacciones: sin criterios claros, sin lineamientos y sin una visión estratégica.

Ante esta ausencia institucional, el aprendizaje se desplaza hacia lo individual. Las y los periodistas aprenden de manera autodidacta, mediante tutoriales, videos o prueba y error. Esto genera un uso fragmentado de la IA, donde cada persona desarrolla sus propios métodos, sin estándares compartidos ni procesos editoriales consolidados.

A pesar de estas limitaciones, la adopción de la IA es significativa. El 57.3% de los medios la utiliza en alguna fase del proceso informativo, aunque todavía existe un 34.7% que no la emplea. Sin embargo, su uso se concentra en tareas básicas: corrección de textos, redacción automatizada y generación de resúmenes.

La IA está siendo utilizada como una herramienta para aumentar la productividad en un contexto de recursos limitados. Lejos de representar una transformación estructural del periodismo, su implementación en medios locales está reforzando dinámicas preexistentes, particularmente la precarización laboral y la presión por la inmediatez.

Lo que hoy se observa es una adaptación desigual, donde la innovación avanza más rápido que la capacidad institucional para gestionarla.

 

 

 

Redacción Aumentada

Investigación y coordinación: Luis Martínez

Asistente de Investigación: Iyari Mejía

Producción y diseño web: Jorge Gil

*Viñetas creadas con Gemini Banana a partir de testimonios recabados

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