Por Héctor RUIZ
CHIHUAHUA CHIH.- Mientras el Cíclope apacentaba su rebaño en la pradera, Odiseo y su tripulación entraron en la cueva. Hallaron harta comida: cestos colmados de quesos y rediles llenos de corderos y cabritos, y cántaros rebosantes de leche. Decidieron esperar al gigante Polifermo para pedirle hospitalidad. Cuando cayó el sol, el cíclope llegó con una inmensa carga de leña y selló la puerta con una enorme piedra.
Al percibir una presencia extraña, exclamó:
-¿Sois comerciantes o piratas?
-Somos aqueos que volvemos de Troya, desviados por vientos y ansiosos del hogar. Te suplicamos hospitalidad -Respondió Odiseo.
-¡Eres necio, extranjero! -Replicó el cíclope enfurecido.
Y se abalanzó sobre dos tripulantes, los agarró y los los devoró. Atónitos, la tripulación esperó con miedo mientras Odiseo ideaba un plan de escape.
Al día siguiente, le ofreció un vino fuerte:
-¡Eh, cíclope, bebe vino!
Polifermo lo tomó y siguió ansioso bebiendo más. Ya ebrio, Odiseo le dijo:
-Mi nombre es Nadie.
Una vez que quedó tendido, Odiseo y sus hombres calentaron un leño y lo clavaron en su ojo. Al instante, un monstruoso grito aulló, y retumbó alrededor la caverna.
Polifemo llamó a los cíclopes vecinos. Ellos preguntaban qué ocurría y Polifemo contestaba desesperado:
-Amigos, Nadie intenta matarme. ¡Sálvenme!
Los gigantes entendieron que nadie lo atacaba, y, sin más, se retiraron, dejando solo al cíclope ciego.
Odiseo y su gente, lograron escapar. Ya a salvo, en su navío, Odiseo le gritó lleno de ira:
-¡Cíclope! ¡maldito! Si alguno te pregunta, dile que te dejó ciego Odiseo.
Polifermo, frustrado en gemidos, oró a su padre Poseidon, dios del mar:
-Si de verdad soy tu hijo tuyo, impide que Odiseo llegue a casa; y si no, haz que llegue tarde y pierda a sus amigos.
Homero con la soberbia típica de quien gana la partida, se burló del cíclope. Este es el punto de inflexión de la trama: Poseidón vengará la ceguera a su hijo; Odiseo verá su suerte.
Semanas después, los gigantes lestrigones destruyeron once de doce naves. Después del ataque, solo quedó Odiseo y su barca en medio del mar inmenso. La venganza de Poseidón todavía no se consumaba.
La Odisea es un espejo de vida humana. Cada obstáculo que vence el héroe forma en él el carácter para cumplir su fin que le dará plenitud: llegar a su patria con su esposa e hijo.
Pero aún vendrán más obstáculos y tentaciones. Más adelante, luego de perder a los demás compañeros, Odiseo llega a la isla de la seductora Capilso. La encantadora hechicera le ofrece vivir eternamente a costa de abandonar su hogar y su patria; pero él se niega.
Odiseo rechaza el placer vano sin patria ni familia. No todo placer es la felicidad. No olvida ni rehúye su deber. Ante la tentación, Homero enseña a valorar vida con responsabilidad: “Jamás ninguna llegó a convencer mi ánimo en mi pecho. Porque nada hay más dulce que la patria y los padres, ni siquiera cuando uno habita un hogar opulento”.
Penélope lo espera en Ítaca como esposa fiel. Homero dice que ella “¡Tan bien guardó el recuerdo de Odiseo, su legítimo esposo! Por esto jamás se extinguirá la fama de su excelencia”.
Cuando Odiseo llega a Ítaca, la diosa Atenea lo hizo irreconocible para hacer prudente su llegada. Al presentarse a su esposa Penélope, ella le pidió una prueba determinante. Odiseo entonces responde evocando algo que solo ellos conocen: Su lecho nupcial lo había construido sobre un olivo “de tupido follaje, robusto y vigoroso”. Al oírlo, “a ella le temblaron las rodillas y el corazón, al reconocer las señas tan claras”, narra Homero.
Para la tradición clásica, tiene sentido: el tálamo conyugal no se mueve porque está arraigado en el olivo, y por eso simboliza la fuente permanente y legitimidad del hogar. La fidelidad de Odiseo y Penélope no esta cimentada en una simple promesa; sino en raíces profundas que dan testimonio.
Con su regreso, Odiseo logra plenitud de vida y restaura el orden de su familia y en el reino de Ítaca.
Durante el regreso trágico cultivó la virtud: disciplina, autocontrol, prudencia, dominio del deseo, humildad ante la muerte, vigilancia frente a la tentación y sentido de responsabilidad.
En la película Odisea de Christopher Nolan, recién exhibida, se disfrutan su puesta en escena, la producción, la música y las actuaciones. Sin embargo, la cinta carga a Odiseo una culpa traumática de Troya, acentúa el sentimentalismo y contiene algunos errores de identidad.
En cambio, la Odisea original, honra la valentía e inteligencia de los personajes para enfrentar los peligros. Presenta vínculos fuertes arraigados en la cultura; y que hoy a menudo rotos o debilitados.
Odiseo honra esos vínculos: con los muertos, al hablar con su madre en el Hades; con su padre, al compartir vivencias; con su hijo, al guiarlo; con sus amigos, al estar siempre con ellos; con la divinidad, al aceptar su gracia y respetándola; y con su esposa mediante una íntima lealtad.
Homero exalta lo sobrenatural, y hace del mito una representación de la realidad. Ilumina con verdad la naturaleza humana para darse así sentido a la vida.



