Por Oscar VIRAMONTES
CHIHUAHUA CHIH.- Abriendo las páginas históricas de la ciudad de Chihuahua, me encontré con uno de los acontecimientos que marcaron un precedente en la primitiva capital del estado. Un documento antiguo hallado en el baúl de los recuerdos de mi abuelo Antonio, encontrándome algunas fotografías del Chihuahua de antaño, donde se miraban diferentes vehículos que se utilizaban para el transporte de pasajeros o simplemente aquellos que eran de uso particular. Desde caballos, burros, carritos tirados por bestias, elegantes calesas y transportes también jalados por animales; eran las herramientas para trasladarse de un lugar a otro, aún y cuando la ciudad era pequeña, pero crecía en importancia.

Además, en ese interesante archivo, pude ver algunas notas que mí abuelo pudo escribir en una mañana fría del mes de octubre de 1908, año de preludio para un movimiento que trasformaría la vida social de Chihuahua y de todos mexicanos, la Revolución Mexicana. Sí, pero con todo y la inminente llegada de esa guerra, el pueblo se dedicaba a trabajar, enfrentando penurias de la vida diaria. En esos apuntes, supe que existieron algunos taxis que eran movidos por caballos, uno de ellos muy famoso, el llamado “Veraneo” de Don Valentín Romero, un hombre de 50 años que durante un largo tiempo se había dedicado a ser taxista, pero no de un automóvil de gasolina, sino con un carro jalado por un caballo, su fiel compañera y amiga “La Frijolera”.
Este y otros ejemplos podía leer en las notas de mi abuelo, pero uno en especial, me llamó la atención, era que en 1908 se iba a poner en marcha una de las empresas que darían un paso adelante en la modernidad del transporte urbano en Chihuahua, me refiero a los tranvías urbanos eléctricos que circularían a partir del otoño del citado año.
Después de diversos trabajos realizados a lo largo y ancho de la ciudad y más allá de las fronteras de nuestra provinciana capital, las autoridades de aquel tiempo se habían empeñado a darle a los chihuahuenses un transporte digno, uno que fuera eficiente. Desde la antigua estación de ferrocarriles, donde ahora es el conservatorio de música en la prolongación de la avenida Juárez, donde se realizaban una serie de pruebas técnicas necesarias en las líneas de tracción eléctrica para que el gran proyecto llegara ser todo un éxito. Al frente y manejando un carro de motor, el Ingeniero don Carlos A. Malán, quien en ese tiempo fungía como gerente de la compañía interesada en poner en marcha los nuevos vehículos eléctricos.
Sí, muy contento don Carlos, con un traje de color café y un moño pequeño ceñido como corbata, se puso hablar con la gente ahí reunida para iniciar la primera prueba técnica. Muchos con asombro, murmuraban a acerca del nuevo vehículo que sería movido por la fuerza eléctrica. “Quiero decirles, que en pocos días la ciudad de Chihuahua será testigo de un acontecimiento sin precedentes, en el que vamos a poner en funcionamiento un nuevo modelo de transporte en beneficio de los habitantes de esta ciudad”; con estas palabras y ante un grupo de vecinos del lugar que se habían congregado para mirar el vagón, don Carlos, anunciaba el gran evento. De repente se escuchó un emotivo aplauso para el ingeniero, que salía de la estación para abordar el tranvía.
Don Anacleto y Macedonia, dos ancianos, vecinos del lugar, se pusieron muy contentos por el suceso, caminaron hacia el ingeniero y le preguntaron: “Perdone, Sr. ingeniero, ¿podríamos ir mí esposa y yo para hacer el recorrido junto con usted?”, don Carlos se sonrió y no se opuso a la petición: “¡Sí, por supuesto!, me daría mucho gusto que me acompañaran en este viaje de prueba”. Así, los dos ancianos subieron con ayuda del ingeniero y se colocaron en uno de los cómodos asientos del tranvía. Puesto en marcha, el nuevo vehículo empezó a deslizarse por las vías que ya estaban instaladas y rumbo a la avenida Juárez, empezaba la fascinante aventura.

A lo largo del trayecto, las personas que caminaban por las banquetas, con sus largas faldas y con espléndidos rebozos, sorprendidas miraban al tranvía pasar por la gran avenida que llevaba el nombre del Benemérito rumbo al centro de la Ciudad. Algunos varones, montados en sus caballos daban con gusto la bienvenida al paso del pequeño convoy. Incluso, gentes ahí congregadas saludaban y aplaudían al vehículo. Don Anacleto, sonriente, le preguntaba al ingeniero: “¿Qué le parecen las muestras de admiración de la gente al tranvía, ingeniero?, éste le contestó: “No me esperaba esto, creía que todo iba ser tan normal, pero la verdad estoy muy sorprendido”. Al llegar al centro de la ciudad, cuando el reloj de Catedral marcaba las 2 de la tarde, la expectación fue mayor, y el ingeniero Malán solo saludaba y mostraba sonrisas a la gente.
La ruta de prueba era de la vieja estación de ferrocarriles hasta el Santuario de Guadalupe. Tal vez por algo el ingeniero había tomado ese trayecto porque de pasada daría gracias a la “Morenita” por el gran favor de haberle dado la oportunidad de hacer que el proyecto del tranvía, fruto de su trabajo en la compañía, iba ser una realidad. Al llegar al Santuario, se bajo junto a sus acompañantes, los cuales se quedaron ahí para también dar gracias a la Virgen de Guadalupe. Don Carlos, entró por la puerta principal, miró al cielo y dio gracias.
El trayecto de ida y vuelta solo le llevó al ingeniero 45 minutos, más el tiempo dentro de la iglesia. En el regreso, a su paso por las calles de la ciudad, el numeroso público nuevamente desde una hora antes esperaban el paso del aparato motorizado, recibiéndolo repetidamente con estruendosos aplausos y hurras a favor de la compañía que había implementado en Chihuahua tan útil mejora.
Al siguiente día, nuestro personaje principal, el ingeniero don Carlos Millán, encargado del proyecto, realizó una nueva prueba hacia otros rumbos de la ciudad de Chihuahua, para lo cual habían sido invitados numerosas personas que a su paso lo vitoreaban. Ahora, el tranvía se encaminaba al Barrio del Pacífico y a la naciente Colonia Dale. La inauguración estaba planeada para el domingo 4 de octubre de 1908 a eso de las once de la mañana, según un comunicado que trascendió de la oficina de la misma compañía.
Ya descansando el ingeniero en la terminal de ferrocarriles, se puso a platicar como mí abuelo Antonio, el cual le comentaba que entre las personalidades que estarían en el acto de inauguración, serían el mismo Gobernador del Estado, Don Enrique C. Creel junto a un programa de eventos como la presencia de un grupo musical que amenizaría el momento, un discurso del señor licenciado Juan Prieto Quemper y finalmente el mismo gobernador declararía inaugurado el servicio de tranvías eléctricos y todas las personas ahí invitadas se les pediría abordar sus coches que recorrerían junto al tranvía todas las líneas y rutas ya establecidas.
Se llegó el gran día, era domingo con un sol muy brillante, pero con un frío que a la larga calaba. Un día donde se percibía el entusiasmo de toda la gente de Chihuahua de diferentes clases sociales que de manera espontánea, estaban en espera de celebrar un momento muy importante para la ciudad, la inauguración del servicio de tranvías eléctricos urbanos. Por toda la avenida Juárez, un sin número de familias se empezaban a congregar hasta llegar a la estación y a colocarse en el mejor lugar, como si se tratara de un desfile. Con mucha impaciencia esperaban se iniciara el evento.
Ya muy cerca de la estación de tranvías eléctricos, gran número de carruajes, automóviles y peatones esperaban mientras en el interior del edificio y en uno de sus más amplios salones, una concurrencia selecta y numerosa se congregaba. A las once en punto, ocupó el lugar de honor, que de antemano se le había designado al señor Gobernador del Estado Don Enrique C. Creel, teniendo a su derecha al Exmo. Sr. Barón Radowitz, Encargado de Negocios del Imperio Alemán y a su izquierda al Sr. General Don José María De la Vega, Jefe de la 2ª Zona Militar. En el mismo estrado, tomó asiento el gerente de la compañía el ingeniero don Carlos A. Malán y principales accionistas de este enorme proyecto que ya era una realidad en la ciudad de Chihuahua.
Ya estando todos en posición, comenzaba lo que todos esperaban, caras felices y orgullosas de sus autoridades, miraban y escuchaban con atención todo lo que ahí en el estrado se empezaba a gestar. Con un inicio estrepitoso, gracias a las hermosas melodías que interpretaba para la solemne ceremonia de inauguración, la Banda del 3er Regimiento de Caballería, que fuera la parte introductoria para que los discursos que vendrían a continuación no fueran tan aburridos para la gran mayoría de los asistentes. En primer lugar, le tocó hablar al licenciado Juan Prieto Quemper, quién vestía un elegante traje de ceda, hecho en la ciudad de París, el cual con voz ronca y emocionada comenzó su discurso dirigiéndose en primera instancia a los invitados especiales. Comenzaba hablando de la importancia que había tenido la electricidad en el progreso de las comunidades y cómo había evolucionado en los últimos años, hasta tratar de utilizarla como medio de locomoción.
Al llegar a este punto, el orador tuvo frases de encomio para la Compañía que estaba impulsando en la ciudad de Chihuahua el uso del tren eléctrico. Prieto Quemper, concluía su intervención haciendo una remembranza de la toma de posesión del Gobierno Constitucional del Estado por el sr. Don Enrique C. Creel el 4 de octubre del año 1907, así como un reconocimiento.
Por fin terminaba Quemper su largo discurso el cual fue secundado por un enorme aplauso por parte de la numerosa muchedumbre que se había dado cita al evento. Le tocaba al gober Creel dirigir unas palabras a todos los asistentes. Se levantó de su silla, se colocó en el ambón y acomodándose su gran bigote y con la frente en alto empezó diciendo: “Estimados compatriotas, hoy es un día muy especial para Chihuahua, hoy se consolidan los sueños de muchas personas en hacer realidad lo que por mucho tiempo se había planeado. No cabe duda que todos estaremos muy contentos de poder hacer uso de los tranvías eléctricos que hoy 4 de octubre de 1908 son ya una realidad; así mismo, quiero hacer un reconociendo al trabajo que han realizado técnicos y personal de la Compañía Eléctrica y los Ferrocarriles de Chihuahua, S.A. por su decidida acción en pro del beneficio de todos los chihuahuenses; por tal motivo, siendo las 11:40 de la mañana del día 4 de octubre de 1908, declaro inaugurado todo el sistema férreo de Tranvías Eléctricos Urbanos de Chihuahua”.
Con estas palabras, las hurras y aplausos de la gente y con la diana de la Banda Militar, el acto quedaba finiquitado; el Gobernador Creel, tendía sus manos al Sr. Barón Von Radowitz, haciendo votos fervientes por el progreso de la Compañía y de los Ferrocarriles de Chihuahua.
Al terminar los protocolos establecidos, todos los automotores, llevando en su parte superior tiras con lienzos de colores nacionales, fueron ocupados por las personalidades que fueron invitadas al acto para ser los recorridos por las diversas líneas, siendo ovacionados y aclamados a su paso.
Por la línea del Pacífico llegaron a la Escuela Modelo (20 de Noviembre y Ocampo) tomando la vía que conduce a la recién formada colonia Dale, la cual con sus edificios modernos y sus numerosas construcciones extendida en una altiplanicie que descubre un hermoso panorama.
Así desde las dos de la tarde, de ese mismo día, los tranvías quedaban al servicio público y desde esa hora y mucho después de las diez de la noche, hubo un tráfico constante, la animación y el entusiasmo no decayeron ni un solo minuto, pues la muchedumbre ávida de conocer las nuevas líneas y pasear en los flamantes coches, los tomaba por asalto, lo que dificultaba encontrar un asiento para ir sentados. El reloj daba las 8:30 de la noche, aparecieron algunos carros extras iluminados exteriormente con foquillos de colores, que fueron ocupadas por distinguidas familias invitadas a conocer las instalaciones, las que sintieron el verdadero sacrificio del “jodido” que tendría que utilizar estos colectivos de aquí en adelante.

La noche invadía cada extremo, cada rincón de ese día 4 de octubre de 1908, el Ingeniero don Carlos A. Malán, encargado técnico del proyecto, se dirigía a su casa satisfecho por esta fecha que marcaría un precedente en la vida urbana de la ciudad de Chihuahua….Pasaron los años y junto al conflicto revolucionario los tranvías libraron los sin sabores de la guerra y de la crisis, pero al pasar este desafortunado evento y entrada la década de los 20s, para ser más precisos en 1922, los Tranvías Eléctricos Urbanos de Chihuahua, terminarían su recorrido por las calles de Chihuahua y de esta manera, una luz se apagaba para siempre, ya no habría más y las unidades se confinarían al corralón de la chatarra, anunciado una época muy importante para Chihuahua.
De esta forma, terminaban las notas que un día habrían descubierto en los archivos que tenía mi abuelo Antonio en su estudio, pero que me hicieron transportarme a una época preciosa que vivieron los chihuahuenses.
Los Tranvías Urbanos Eléctricos de Chihuahua, que marcaron más de una década de progreso en lo que se refiere al transporte urbano, forman parte de los Recuerdos del Ayer.
Fuentes:
Fotos: Allen Morrison, 2007
Archivo Histórico de la Ciudad de Chihuahua.
Fuente documental: Periódico El Independiente, 1908.
Profesor Antonio Olivas Robles.



