- Coincidencias en los asesinatos de Colosio y Uribe Turbay
- La mafia está pervirtiendo los instrumentos de la democracia
Por José Luis JÁQUEZ BALDERRAMA
CHIHUAHUA CHIH.- Miguel Uribe Turbay, el senador y precandidato conservador a la presidencia de Colombia que fue baleado en un mitin político hace poco más de dos meses, falleció el lunes 11 de agosto. Tenía 39 años.
El ataque a balazos que quedó grabado en video, conmocionó a todos los colombianos, que recuerdan las oscuras épocas en las que candidatos presidenciales y figuras de alto nivel eran secuestrados o asesinados por cárteles del narcotráfico y guerrilleros en las décadas de 1980 y 1990.
Y este hecho nos recuerda lo que ocurrió el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas del estado de Baja California, cuando fue asesinado Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato a la presidencia por el Partido Revolucionario Instituciona, supuestamente por un tirador solitario.
Aunque en el año 2000 se envió a reserva el expediente de más de 30 mil páginas, con declaraciones y peritajes. Recientemente el caso ha sido reabierto porque se considera que se trató de una acción concertada en la que al parecer hay participación de agentes de seguridad del estado y la mafia.
Los casos de Uribe y Colosio, nos recuerda que políticos, empresarios, líderes religiosos, periodistas libres y escritores, que buscan solución de fondo los problemas de la nación, como la corrupción e impunidad son “osbstáculo” para las delincuentes, por lo que deben ser eliminados.
La violencia y la narcopolítica, lejos de aminorar tanto en Colombia como en México, se ha acrecentado. Y este lo tratamos en la entrevista publicada en el Heraldo de Chihuahua el 24 de diciembre del 2010 con el periodista colombiano Javier Darío Restrepo ( fallecimiento 6 de octubre 2019) y quien señaló que su país hay una especie de violencia ambiental que ha sido estimulada por el narcotráfico y en razón de esto, se ha convertido en el aire que se respira. El aire de libertad se vive contaminado con el temor, tenemos una sociedad a media marcha.
Se le pregunta: Ha crecido el número de asesinato de periodistas ¿Cómo entender esto?
El periodista es un elemento que tiene que ser neutralizado por el crimen. El periodismo es visto como un obstáculo.
En este momento ya no es solo la amenaza del narcotráfico, ahora la más frecuente viene de sectores corruptos de la población. Y siempre el corrupto necesita como parte de su ambiente, el silencio.
Le ofende y se siente amenazado cuando hay palabras libres, cuando hay información libre, debe atenderse así.
Existe la idea de que en Colombia ya se terminó el tráfico de droga, que ya no hay secuestros y que debe seguir su ejemplo ¿Es así?
Primero hay que aclarar que no se ha acabado el tráfico de droga, y tiene una de sus formas más malignas que es la alianza, primero con políticos y segundo con la guerrilla. La que puede hacer más daño es aquella que mantiene con los políticos, porque el político que se apoya en los criminales constituye una maquinaria destructora, sobre todo de las instituciones.
Hay que tener en cuenta que el ciudadano en una democracia lo único que tiene son las instituciones, mismas que deben ser preservadas.
Sin embargo la alianza entre delincuentes y políticos, es un atentado permanente que está contaminando todo. Está pervirtiendo los instrumentos que la democracia tiene para la sociedad, tal es el caso del voto.
El ciudadano no valora tal vez la importancia del sufragio, pero éste comienza a pervertirse cuando por acción se vende o se deposita en razón del miedo que producen las armas y las amenazas, es uno de los peligros que tienen nuestras sociedades.
El hecho de que el crimen organizado tenga alianza con los políticos, es porque generalmente se trata de personajes mediocres que tienen la obsesión por el poder. Entonces para ganar unas elecciones basta comprar o intimidar a muchos votantes, cosa que está ocurriendo aquí en Colombia y no se lo deseo a ustedes en México.
Lo que está sucediendo en Colombia ocurre en todas partes donde existan corruptos, elementos que impidan el desarrollo libre de la sociedad. Cuánta razón tenía don Javier Darío.



