Por Federico La Mont
CDMX.- Demócratas Made PAN: La oposición demócrata de EU sigue en la lona, entumecida a 100 días después del huracán Trump. Hoy los demócratas están conmocionados, desorientados, inhibidos, sin líderes, sin mensajes y divididos. Después del regreso de Trump al poder, la oposición pasa apuros para enfrentar al presidente republicano y sus intentos de modificar el panorama político estadounidense a su imagen y semejanza. Los demócratas van muy lentos y a tientas y se ven obligados a jugar a la defensiva ante la furia de Trump, explicó a la AFP Barbara Perry, profesora de asuntos públicos en la Universidad de Virginia. Durante el primer mandato de Trump en 2017, reinó el caos y la desorganización, porque no esperaba ganar, según Perry. Pero esta vez Trump regresó a la Casa Blanca con un plan cuidadosamente elaborado por sus aliados durante los últimos cuatro años. El comienzo de su segundo mandato no tiene precedentes en la historia estadounidense, afirma Perry, a la vista de la cantidad de decretos, medidas que alteran el comercio internacional y el desmantelamiento de grandes sectores del gobierno federal, bajo la batuta de su aliado Elon Musk. Los demócratas, que son minoría en ambas cámaras del Congreso, se enfrentan a una letanía de problemas. En particular, la falta de un líder claro o de un mensaje coordinado o unificado para presentar a los estadounidenses algo distinto a Trump . Esta vacilación consterna a muchos votantes, que desearían una oposición más enérgica que pudiera ser capaz de enfrentar a Trump. Tienen necesidad de una esperanza que no ven. Su ira de los demócratas culminó a mediados de marzo, cuando su líder, el demócrata del Senado, Chuck Schumer, cedió en un enfrentamiento con los republicanos y finalmente votó a favor de un proyecto de ley para evitar la parálisis presupuestaria. Muchos lo interpretaron como una falta de esmero y aconsejaron al senador por Nueva York que se separe o se jubile, pues mostró un claro debilitamiento ideológico. “Necesitamos esperanza”, dijo recientemente a la AFP Alex Powell al acudir a un mitin en Los Ángeles del senador independiente Bernie Sanders. “Estoy realmente decepcionada por la respuesta de los demócratas, quiero más acción de su parte, más indignación”, agregó esta maestra de 28 años. La protesta no proviene necesariamente del Partido Demócrata, sino de asociaciones en pie de guerra legal contra las medidas del gobierno, que los demócratas han ignorado. Las reuniones de los congresistas demócratas en sus circunscripciones, una tradición generalmente consensuada, se han convertido en escenario de la ira popular contra la agenda de Trump.
Record: En las últimas semanas hubo varias manifestaciones en todo EU, principalmente contra los recortes previstos por Trump en el gasto público. “Es una respuesta de la calle por el momento esporádica y descentralizada”, apunta Barbara Perry. En medio del marasmo demócrata, algunas personalidades intentan sobresalir. El senador independiente Bernie Sanders, icono de la izquierda, se ha embarcado en una “gira para luchar contra la oligarquía”. Cada mitin del octogenario socialista atrae a miles de simpatizantes. A él se unió la treintañera congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, otra figura del movimiento progresista, dentro del partido Demócrata. En el Congreso, el demócrata Cory Booker rompió el récord del discurso más largo en el Senado a principios de abril, al hablar durante más de 25 horas en contra de las políticas de Trump. Su simbólico maratón de oratoria atrajo a millones de internautas. Una señal de esperanza: la izquierda ganó las elecciones a la Corte Suprema de Wisconsin (norte), a pesar de la intervención de Elon Musk, que había repartido millones entre los votantes. “No está claro en este momento qué tipo de mensajes o tácticas permitirían al Partido Demócrata mejorar sus posibilidades en las elecciones de mitad de período, en noviembre de 2026, pero es importante que congresistas prueben varios de ellos”, estima Flavio Hickel, profesor de ciencias políticas en el Washington College. Para algunos congresistas demócratas, estas maniobras son una buena manera de darse a conocer, tres años antes de una campaña presidencial en la que aún no ha surgido un candidato obviamente claro entre los demócratas. Trump está pasando por encima de las leyes de EU y los acuerdos internacionales. Suman casi doscientas las demandas ante la justicia en contra de sus 129 órdenes ejecutivas, entre ellas la del gobernador de California, Gavin Newsom. El sistema de justicia está a prueba. O conserva su tradicional independencia o se subordina al presidente. Y todavía hay una tercera posibilidad: que el sistema judicial no se someta al Poder Ejecutivo, pero que Trump no acate sus fallos. ¿Quién resistirá más?, ¿Trump o los ciudadanos de EU?.



