Caos y desesperación, en helada del 3 de febrero 2011

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POR OSCAR VIRAMONTES OLIVAS

CHIHUAHUA CHIH.- Eran los días del invierno de 2011 y nadie pensábamos que esa temporada iba a ser una de las más drásticas de la historia de la ciudad y todo el estado de Chihuahua, en cuanto a la cuestión climática, pues sólo nos conformábamos con ver las noticias de las fuertes nevadas que se estaban registrando en Estados Unidos y otros lugares del mundo, mientras que aquí, nos preocupaba pensar, cuando llegaría el día de la nueva quincena para comprar el nuevo celular o la ropa de moda que llegaba para la nueva temporada de primavera; nadie, bueno, por lo menos la mayoría,  sentíamos que la temporada de frío pronto pasaría y las épocas cálidas vendrían a dominar el escenario climático estatal.

11-01 CRONICAS URBANASS

Es de reconocer que nosotros los mexicanos en la generalidad de los casos, sólo actuamos cuando “el niño se ahogó”; si sé cae un puente, es cuando las autoridades reaccionan y empiezan a revisar las estructuras de los demás, para evitar un nuevo percance; si choca un camión de pasajeros, porque le fallaron los frenos, entonces tránsito o la policía federal, según corresponda, inmediatamente para taparle “el ojo al macho”, emprende acciones de revisión a las unidades de servicio público, así somos, no nos gusta la prevención o no nos interesa, pues además, sólo vamos al médico cuando estamos enfermos o graves, pero no tomamos planes de prevención para enfrentar todas esas situaciones de la vida, y más aún, aquellas que llegan a ser de interés colectivo; sin embargo, es raro que revisemos las instalaciones del gas, agua, luz y otras, para asegurarnos que todo está en orden, incluso, nos aburre ver la información que tiene que ver con los mensajes de protección civil en cuanto a las condiciones climáticas que se avizoran.

Hay que recordar que el Sistema Estatal de Protección Civil fue creado en 1994, incorporando los 67 municipios de la entidad; desde su inicio, tuvo como propósito ser reactivo a las emergencias y auxilio de la población, pero su función sustantiva fue, la prevención;   implementando acciones necesarias para mitigar riesgos que pudieran ponen en peligro a la población, su entorno, y coordinar esfuerzos para recuperar condiciones de normalidad en el menor tiempo posible, cuando se presentara alguna contingencia. Sin duda, creo que siempre debe ser prioridad, leer los reportes proporcionados por esta área gubernamental y así, saber que hacer y cómo estar prevenidos de lo que podría venir. Bajo este antecedente, me acuerdo que esta dependencia había anunciado una semana antes, la llegada del frente frío 26 con posibles pronósticos de temperatura y nevadas que iban azotar a la entidad y la verdad, para muchos se nos hizo irreal que el termómetro llegaría a niveles por debajo de cero como temperatura máxima.

Pero vendría ese día, un momento que tal vez para los incrédulos era parte de un mal “pronóstico”; sí, el frente frío 26 y la tercera tormenta invernal cubrirían parte del norte de México, cayendo los termómetros como “señal apocalíptica” para el Estado, con cifras que llegarían a 20 grados bajo cero como mínima y 10 bajo cero, como máxima en ciudades como Juárez y Chihuahua, ¡Increíble! Empezó a llover, pero helado, del cielo llegaba un “castigo” y al parecer confiábamos que no iba a pasar a mayores, pero todo cambió en unas cuantas horas; las bajas temperaturas, empezaron hacer estragos en tuberías y equipos hidráulicos, ni aquellas instalaciones que supuestamente estaban protegidas contra el frío se salvaron, todo esto empezó a tronar, además, el intenso frío también provocaría problemas de operación a 13 centrales eléctricas en el norte de México, impidiendo la generación de más de 3 mil megavatios, por ello, de repente todo se volvió tinieblas; las calles, los hogares y las calefacciones dejaron de dar calor; el gas, se escaseó, de tal forma que quienes no habían surtido para el invierno, inevitablemente se quedarían sin este combustible, incluyendo para aquellos que supuestamente tenían asegurado el suministro por tubería, pues el meteoro había causado también espantosos estragos en los estados de Texas, Arizona y Nuevo México, lo que ocasionó que las centrales de distribución de gas natural dejaran de hacerlo hacia la parte mexicana.

Era una zona de guerra o era la llegada del anuncio apocalíptico, de los últimos tiempos, así decían las gentes muy metidas en la religión; cientos de vecinos, no teníamos ningún tipo de combustible para enfrentar la contingencia; los hogares, parecían refrigeradores; los automóviles se quedaron varados por falta de gasolina y esto, no fue de un día, ya que el fenómeno natural se extendería por cerca de una semana y con el caos que se empezó a experimentar en las calles, al querer todos comprar desde un codo, cóple y tubos de cobre para arreglar las tuberías, sin embargo, todo se escaseó, llegando este tipo de aditamentos a precios exorbitantes de unos cuantos pesos, hasta cifras de cientos de pesos, ¡Terrible! Además, las kilométricas filas para alcanzar cualquier cosa, se volvían interminables, hasta para una “cheve”. Los reportes llegaban de todas partes, con cifras de hasta -25 grados centígrados de temperatura máxima en la Sierra y en la capital de hasta -20 mínima, tronando, además, las dos plantas generadoras de energía eléctrica que abastecen al estado de Chihuahua, ubicadas en El Encino y Samalayuca, colapsando irremediablemente y dejando sin energía a más de 50 pozos de agua, lo que causo los escases del vital líquido en la ciudad de Chihuahua y los apagones generales en la zona urbana.

Debido a todo este tremendo caos, el Gobierno del estado durante la administración del gobernador César Duarte Jáquez con fecha del 4 de agosto de 2011, emitiría la Declaratoria de Emergencia por la ocurrencia de helada severa del 2 al 3 de febrero de 2011 en 11 municipios del Estado de Chihuahua, donde se solicitaba a la Secretaría de Gobernación, a través de la Coordinación General de Protección Civil, la emisión de la Declaratoria de Emergencia para los municipios de Aldama, Bocoyna, Casas Grandes, Chihuahua, Coyame, Cuauhtémoc, Delicias, Guerrero, Ignacio Zaragoza, Manuel Benavides, Namiquipa, Nuevo Casas Grandes, Ojinaga y Temosachi, por el fenómeno de temperaturas mínimas extremas, a consecuencia del arribo el día primero de febrero, del frente frío No. 26, asociado con una masa de aire frío polar ártica, provocando nevadas ligeras en la zona fronteriza.

Sin duda era la peor onda gélida que haya experimentado el estado de Chihuahua en años, los reportes mencionaban que las autoridades habían sido rebasadas; en las carreteras, apenas se veían patrullas de caminos, lo que generó mucho miedo y caos porque los accidentes se empezaron a dar a la orden del día; no faltó en ese momento, algún experto en historia que recordara a los antiguos titulares de protección civil, más conocidos por andar en las calles con radios en mano, repartiendo cobijas, despensas, dando órdenes a todos los cuerpos de emergencia que se ponían bajo su mando en estas condiciones, de tratar de resolver los verdadero problemas sustanciales; se reportaban bodegas totalmente vacías de materiales necesarios para el frío, cuando los planes marcaban que debía haber hasta para 60 días y además el problema del gas que, nunca fue tratado por Protección Civil con las empresas gaseras, lo que generó compras de pánico.

La asociación local de maquiladoras, el sector económico más importante de la ciudad, en un comunicado, informaría que al menos 45 plantas habían parado actividades, afectando a 29 mil de los 190 mil trabajadores del sector. El temporal también ocasionaría la suspensión de clases en toda la entidad, desde nivel básico hasta superior, rompiendo el frío el récord de 1951, cuando la temperatura mínima fue de menos 12 grados centígrados y el de 1911, cuando se reportó un grado bajo cero. Así mismo, las severas heladas afectarían a un aproximado de 117 mil personas, sin energía eléctrica, agua potable ni combustible; además, lamentablemente se reportaría la muerte por hipotermia y quemados o intoxicados, al buscar contrarrestar el frío con aparatos de calefacción inadecuados o en mal estado.

Finalmente, en Ciudad Juárez, los termómetros llegarían a -16 grados bajo cero; una de cada cuatro casas no tenía agua debido a los cortes de energía eléctrica. Bancos, maquiladoras, oficinas de gobierno, gasolineras y comercios se quedarían sin servicio de agua, pues los pozos dejaron de funcionar; alrededor de 200 colonias de la localidad fronteriza, fueron seriamente afectadas por el apagón que provocaron las bajas temperaturas y 30 por ciento de los 427 mil usuarios tuvieron contratiempos. Todo este era pare del panorama que se estaba dando en parte del estado de Chihuahua y muy seriamente en las ciudades grandes como Juárez y Chihuahua, era algo inaudito, generando incluso en algunos sectores la desesperación de la población, saliendo incluso con pistola en mano a secuestrar trocas de gas, alimentos, entre otras cosas ¡Sorprendente!, ¿no cree?

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