Crónicas Urbanas de Chihuahua: Pasajes: Viaje por el Chihuahua de todos los tiempos

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Por: Oscar A. Viramontes Olivas

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CHIHUAHUA CHIH.- En este primer recorrido en los “pasajes” de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, me encamino hasta la década de los 40a del siglo pasado, durante la administración municipal de don Manuel Bernardo Aguirre, cuyo periodo fue de 1947 a 1950 el cual, buscaría a toda costa la modernización del cuerpo policiaco de la ciudad de Chihuahua, pues los “malandros” andaban desatados por todos los rumbos de la ciudad y aprovechándose de viejitas incautas, en general de los honrados ciudadanos. Por lo anterior, la preocupación del edil, era cambiar los caballos por automóviles y tratar de que los agentes de la policía empezaran a tener por lo menos algún tipo de formación en valores y estrategia, con el fin, de enfrentar la delincuencia, pues en aquel entonces, cualquiera persona podía ser parte de la corporación.

Sin embargo, don Manuel dejaría las bases para que en un futuro se empezara a considerar que la ciudad necesitaba una agrupación profesional. Sí, el asunto no era tan fácil, pues la costumbre de muchos años, hacía que los mismos directivos no pensaran en esto, ya que la idea de ser policía era que, si tenía cara fea, fuera agresivo, muy rudo y además con un hígado muy grande, se cumplía para ser gendarme, azul, chota, tira, en fin, términos que fueron definidos por la gente durante décadas. En este sentido, los policías recibieron unidades nuevas marca Chevrolet 1948, los que servirían para cubrir el rezago que en materia de seguridad pública existía en la ciudad. Sin duda, lo aplicado por don Manuel Bernardo Aguirre fue una visión interesante a futuro, donde hoy en día, tenemos a una policía más preparada y con equipamiento especial. Buena para don Manuel por dejarnos una buena herencia…

Pero no todo era estudio, ya que la juventud de los años cuarenta y cincuenta en el pasado siglo XX, buscaban divertirse en lugares más populares de la ciudad, como el tradicional Parque Lerdo, cuyo nombre lo lleva desde 1895, con sus frondosas arboledas que, les daban a sus visitantes un espacio de tranquilidad y descanso; hoy, lamentablemente está en condiciones deplorables y yo me atrevería decir, abandonado con muchos árboles en vías de morir…Calles más abajo, está también un lugar emblemático, la Plaza de Armas, la más antigua de la ciudad, la cual comenzó prácticamente desde la fundación de San Francisco de Cuellar en 1709; de ahí, los jóvenes estudiantes en la década de los sesentas y setentas del pasado siglo, se “brincaban” hacia la calle Libertad, entre la avenida Independencia y Vicente Guerrero, ya que, eran lugares más socorridos por los muchachos y muchachas de las escuelas antes mencionadas, así como, empleados y empleadas del comercio citadino. En esos sectores, se buscaba encontrar a “la media naranja” y si se lograba, era irremediable que se acelerara el ritmo cardiaco, acompañado de la inocencia e ingenuidad que caracterizaban las relaciones de novios de antaño.

La calle Libertad, antigua zona comercial donde muchos jóvenes paseaban buscando encontrar un novio apuesto o una novia hermosa  (Foto-APCUCh)..

Tomarse de la mano y caminar entre las nubes de “algodón” y darse un beso, era un éxtasis que enamoraba a cualquiera, por ello, los “tortolitos” buscaban centros de recreo como el desaparecido Teatro de Los Héroes ubicado en la calle 11 y Aldama, donde se encontraba el Cine Héroes, lugar que proyectaba hasta tres películas por un precio módico de 20 centavos. Además de la acción de las cintas, los enamorados se preparaban para las famosas tardeadas estudiantiles de los viernes y cerrar dignamente la semana de estudios, en lugares ajustados a su económica sin, bebidas embriagantes, pero los que tenían un poco más de solvencia, recurrían a El Jardín de Las Rosas, Los Cocoteros, El Paraje de los Indios y El Hotel Palacio Hilton, donde sábados y domingos se escuchaban orquestas como la de Manuel de León que, seguramente en esos sitios y de esa época, saldrían parejas que dieron la luz a quienes hoy dirigen la sociedad, por último, no puedo olvidar las tradicionales fiestas de Santa Rita del 22 de mayo que, eran un verdadero festín de diversión.

Así recordaba don Benjamín Payares del barrio del Pacífico al sur de la ciudad de Chihuahua que, en sus años “mozos” de estudiante en el Instituto Científico y Literario, aparte de los lugares de diversión que acostumbraba visitar con su novia Lupita, en años posteriores, contraería nupcias. Sin embargo, también tenía tiempo para él, ya que junto con sus amigos, Pedro y Santiago se la “pinteaban” de vez en cuando para irse a bañar al río Chuvíscar, muy cerca de la “Junta de los Ríos”, ahí, donde se une este río con el Sacramento y que Benja, cuando iba a esos lugares, le gustaba “tararear” las estrofas del corrido de Chihuahua: “Lindas las noches de luna, alegradas con sotol que, por allá por la Junta, me paseaba con mi amor, ¡qué bonito es Chihuahua”. Bueno, no sé si este corrido se refería a la Junta de los Ríos aquí en la ciudad o a la Junta, Guerrero, pero para Benjamín era lo mismo. Ese lugar era paradisiaco, donde se juntaban las familias y amigos bajo la sombra de los frondosos álamos y sauces llorones, para disfrutar de los deliciosos alimentos con la oración de gracias al Todopoderoso.

Después de todas estas formas protocolarias de familia, ansioso estaba todo mundo de meterse al río.  La verdad, se aprovechaba el tiempo para jugar a la pelota, ya que, era parte de la diversión y no se tardaba mucho cuando la gente volvía de nueva cuenta al río, una y otra vez, mientras se esperaba que llegaran por los campistas para regresar a casa. Ya en el camino, mi papá Chalío –comenta don Benjamín- se paraba en una de las huertas de membrillo para comprar y llevar a casa, pero lo más bonito era que, nosotros mismos cortáramos la fruta de allí, recordando que mis abuelos tenían una tienda de abarrotes que, en aquel tiempo, llenaban sacos con azúcar y compraban mucho membrillo. Mi abuelita Nana, en compañía de mucha gente en un patio de la casa, elaboraba la cajeta, la que ponían en unas marquetas de madera que se dejaban secar y cuando ya estaba lista, mi abuelo Toño la llevaba hasta Ciudad Juárez para venderla; con lo que se sacaba de ganancia, se traían alguna mercancía de la frontera para venderá en Chihuahua, principalmente de los comercios del centro, como la famosa tienda de “La Feria” que estaba a un lado de Catedral y también a una negociación del señor don Simón Guzmán.

Sin duda, ¡Recordar es vivir”! frase que utilizamos comúnmente cunado nos queremos acordar de algo importante sucedido en nuestra vida, al emocionarnos y sentir las sensaciones de aquellos momentos que evocaron tristeza o felicidad, por lo que, se aplica esta máxima al viajar a diferentes épocas de la vida urbana de Chihuahua que, sin duda, nos hicieron vibrar de mucha emoción.  Para ello, nos transportaremos primero al año de 1955, cuando uno de los boxeadores más famosos de aquellos tiempos, generó un gran impacto en la ciudad y el estado de Chihuahua, al venir a estas tierras, éste fue el tremendo “Ratón Macías”.

Sí, uno de los boxeadores que dejó una impresionante leyenda en México y el mundo fue, sin duda el “Ratón Macías”, quien vio la luz por primera vez el 28 de julio de 1934 en el barrio “bravo” de Tepito en la Ciudad de México, y cuyo nombre fue Raúl Macías, desarrollando durante su vida pugilística 40 peleas y participando en distintos eventos de relevancia internacional como lo fue, en los Juegos Panamericanos de 1951. Así mismo, recordamos que el trabajo y la dedicación de este pugilista, lo llevó a su primera pelea profesional en 1952; un año después, en la primavera de 1953, conquistaría el título nacional “gallo”. Sin duda se convertiría en poco tiempo en un verdadero ídolo para niños, adultos y gente de la tercera edad, quedando muy bien identificado con la frase: “Todo se lo debo a mi mánager y a la Virgen de Guadalupe”, refiriéndose a don Tomás Castillo que fue determinante en los triunfos del Ratón.

Para 1955 causó un gran revuelo entre la afición con su visita a la ciudad de Chihuahua, donde sería recibido por fanáticos del boxeo. Después de la escala a esta ciudad, “El Ratón”, tendría que viajar a Ciudad Juárez para refrendar el pleito que sostendrían con Memo Diez y el “Papelero” Sánchez que finalmente para el 9 de marzo de ese mismo año, conquistaría el campeonato mundial en San Francisco, California al ganarle al tailandés Chamrern Sonkitrat. El Ratón, se retiró cuando solo contaba con 24 años en 1959 ante casi 20 mil admiradores. Murió de un paro respiratorio el 24 de marzo de 2009 a los 74 años. Un gran mexicano, ídolo de todos, quedando para siempre su recuerdo, siendo Chihuahua, testigo de sus grandes proezas ¡Descanse en paz!…

“Pasajes: Viaje por el Chihuahua de todos los tiempos” forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua. Si desea la colección de libros “Los Archivos Perdidos, tomos del I al XIII, adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111) y si está interesado en los libros, mande un WhatsApp al 614 148 85 03 y con gusto le brindamos información.

 

 

 

 

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