El libro aborda el impacto profundo que la inteligencia artificial tiene en la producción, circulación y consumo de información, y cómo este nuevo entorno digital ha intensificado el fenómeno de la desinformación. A través de una mirada crítica, la obra analiza los riesgos que la automatización, los algoritmos y las plataformas digitales representan para la credibilidad del periodismo y para la democracia.
Uno de los ejes centrales es que la desinformación no surge únicamente por el uso de tecnologías avanzadas, sino por un ecosistema mediático caracterizado por la velocidad, la viralización, la polarización y la falta de criterios editoriales sólidos. La IA facilita la generación de contenidos falsos, manipulados o engañosos —como deepfakes y textos automatizados— que dificultan distinguir entre lo verdadero y lo falso.
Frente a este panorama, el libro defiende el rol irremplazable del periodismo profesional como constructor de confianza social. Sostiene que el periodismo debe reforzar principios como la verificación, la transparencia, la ética, el contexto y la responsabilidad pública. La IA puede ser una aliada para el análisis de datos y la detección de noticias falsas, pero nunca debe sustituir el juicio humano ni el compromiso con la verdad.
Finalmente, la obra plantea que el gran desafío del periodismo en tiempos de IA no es solo tecnológico, sino cultural y ético: recuperar la confianza de las audiencias y reafirmar su función social como garante de información confiable, plural y orientada al bien común.

