Don Leopoldo Mares Paredes: Semilla Real de Sueños y Legado de Honestidad

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Por: Oscar A. Viramontes Olivas

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Don Leopoldo Mares Paredes, nació en una familia de comerciantes y soñadores, su abuelo paterno, don Leopoldo Mares de la Fuente, llegarían a Chihuahua procedente de Ramos Arizpe, Coahuila, antes de la Revolución Mexicana, con el impulso de hacer crecer el comercio en tierras del norte. Allí, junto con varios socios, levantó un pequeño almacén llamado “El Tranvía”, que lamentablemente fue asediado por la inestabilidad revolucionaria y a pesar de este revés, don Leopoldo, regresaría al año siguiente fundando el almacén “Leopoldo Mares e Hijos”, cimentando la tradición familiar del negocio, y el ejemplo del trabajo honesto. Desde niño, el joven Leopoldo, creció entre bultos de abarrotes y estantes de madera, aprendiendo el valor del esfuerzo y la honestidad en el trato con clientes y proveedores. Aunque estaba rodeado del negocio familiar, él tenía otros anhelos, impulsar su propia curiosidad y deseo de superación, lo que lo motivo a viajar a la Ciudad de México con la ilusión de estudiar medicina.

Una triste noticia llegaría a la familia, don Leopoldo Mares de la Fuente, contraería una enfermedad repentina que lo hizo regresar precipitadamente a Chihuahua para hacerse cargo de la tienda de la familia, aquella inesperada llamada del deber, solidificó en él, la convicción de que debía combinar su vocación de ayudar a otros con el legado de sus raíces. Aun antes de cumplir 21 años, Leopoldo había experimentado la responsabilidad de dirigir negocios, y la conciencia social derivada de su entorno. Una vez cumplida la emergencia familiar, retomó sus estudios con un enfoque diferente, trasladandose nuevamente a la Ciudad de México para formarse en administración, estudiando es Administración de Empresas en la UNAM y, con apenas 21 años, viajaría a Estados Unidos a especializarse en Mercadotecnia en 1944, siendo esta etapa cadémica clave, pues perfeccionaría su sentido empresarial,  familiarizandose con nuevos métodos de comercio.

Don Leopoldo Mares Paredes

Don Leopoldo Mares Paredes, hombre de familia, altruista y empresario, sin duda, uno de los hombres más visionarios en el desarrollo económico en el estado de Chihuahua y más allá de sus fronteras / Foto: Oscar A. Viramontes Olivas

Con la mente fértil de ideas y un corazón íntegro, Leopoldo regresaría a Chihuahua en los años siguientes, lleno de energía y planes innovadores, inspirado por los grandes almacenes de la capital e imaginando transformar el humilde negocio familiar en un autoservicio moderno, por ello, convencería al empresario Juan Muñoz Terrazas para construir en 1953, un local ex profeso que reprodujera el modelo de supermercado que él había conocido en México; este proyecto, requería coraje, pues se trataba de apostar todo, en una idea novedosa en aquella época, así, este impulso demostró desde entonces el carácter visionario y tenaz de don Leopoldo. Todas estas energías y deseos de crecer, condujo al nacimiento de “Mercados del Real” en los meses fríos de enero de 1954 y tras meses de preparación, abriría sus puertas en la ciudad de Chihuahua el primer supermercado de la zona; la modesta bodega de inicio, llamada “El Súper del Real Lerdo”, representó un hito en el comercuio de Chihuahua; fue “la tienda pionera” de autoservicio en la ciudad con apenas 40 colaboradores trabajando bajo una misma idea.

Esa mañana, entre latas, paquetes y balanzas, don Leopoldo inauguró su sueño, su sonrisa era amplia porque sabía que lo que había logrado, era fruto de años de lucha: “montar aquel primer autoservicio fue la prueba de fuego de su visión”, cuentan quienes conocen la historia. Aquel día marcó el inicio de una nueva era comercial en Chihuahua, ya que, clientes sorprendidos, encontraron de golpe, productos diversos alineados en estantes amplios, sin las esperas de las antiguas cajas chica. Don Leopoldo, meticuloso y entusiasta, supervisaba cada detalle, desde el surtido equilibrado, hasta el trato justo a los primeros empleados; su dinamismo incansable, quedó registrado en cada sonrisa de comprador y cada venta exitosa; con su empuje, el mercado atrajo pronto a los habitantes locales, que aceptaron con agrado el concepto moderno y la promesa de precios honestos, así, en pocos meses la semilla estaba sembrada para un crecimiento sostenido. El éxito inicial fue notable, y abrió el camino a una expansión acelerada, ya que, para 1955, apenas un año después, don Leopoldo abriría la segunda sucursal de su negocio, ampliando bodegas y oficinas con ayuda de un reducido pero eficaz equipo de trabajo. Durante los siguientes cuatro años, sumaría tres establecimientos más, consolidando la marca de “Mercados del Real” en varios puntos de la ciudad,

Su afán de crecer y expandir su cadena, originó que para 1967, adoptaría un nuevo nombre, “Futurama”, reflejo de la mentalidad avanzada de su fundador, orientando parte de sus tiendas hacia un modelo de descuento moderno. Bajo su guía, la empresa dejó de ser sólo abarrotes, y se diversificó en diferentes giros, inaugurando restaurantes, panificadoras, mueblerías y hasta fábricas de muebles, incursionando además, en importaciones, exportaciones y empaques de abarrotes procesados. En cada paso, don Leopoldo cultivaría su reputación de empresario incansable y creativo; sus colegas, lo describen como un pionero con humildad, nunca olvidaría sus raíces, pero tampoco temió innovar. Sabía que el éxito se construye con visión, trabajo duro y, sobre todo, honestidad en cada trato, incluso, cuando la cadena creció y requería tomar decisiones difíciles, se mantuvo firme en sus principios éticos, ganándose respeto y lealtad tanto de clientes como de empleados.

Además de sus logros comerciales, don Leopoldo destacó por su entrega a la comunidad, con una tendencia altruista innata, formó parte de múltiples cámaras y asociaciones empresariales, presidiendo la CANACO, CANACINTRA, la COPARMEX en Chihuahua, e incluso, participaría activamente en organizaciones como la USEM y la DESEC.  En su afán de servicio, lo llevó a integrar clubes civiles, siendo figura clave en los Sembradores de la Amistad, y a impulsar proyectos sociales. El más emblemático fue, un ambicioso plan de vivienda popular, coordinando la construcción de mil casas para obreros, anticipando modelos de vivienda social nacionales. Por ello, bajo el liderazgo de don Leopoldo, la Sociedad Impulsora de la Vivienda Popular, consiguió terrenos baratos y diseñó un esquema de pagos a 15 años, sólo cubriendo el costo de construcción. Su proyecto, ejecutado junto al Instituto Chihuahuense de Estudios Sociales, fue destacado por arquitectos de renombre como un “ejemplo materializado de responsabilidad social del capital”

En paralelo a su carrera pública, don Leopoldo Mares Paredes, sería un hombre de familia ejemplar, casandose con Doña Elia Delgado, compañera constante en su trayectoria, y juntos procrearon ocho hijos –Federico, Fernando, Héctor, Leopoldo, Sergio, Jorge, Elia y María Antonieta, a quienes inculcaron los mismos valores de trabajo duro, integridad y amor por la comunidad. En el hogar Mares Paredes, cada comida familiar terminaba con historias de esfuerzos y sueños, reforzando en los niños la importancia de crecer con honestidad y esfuerzo personal, donde don Leopoldo acostumbraba decir que su mayor orgullo era ver florecer a su familia y negocio con las mismas bases morales con que había empezado.

Vendría el ocaso y don Leopoldo sería llamado a los cielos en enero de 2008 a los 84 años de edad, dejando tras de sí, un legado de honestidad y trabajo ejemplar; su vida, llena de logros, aunque también de retos superados con integridad, ha sido inspiración para nuevos emprendedores debido a su dinamismo incansable, visión audaz, y corazón generoso, transformando el comercio de Chihuahua. Hoy, al recorrer cualquiera de sus supermercados, se siente aún el eco de su empeño original, el ofrecer productos de calidad a buen precio, sirviendo con una sonrisa, y honrando la confianza de sus clientes. Así, la historia de don Leopoldo Mares Paredes, perdura como un relato emotivo y formal, narrado con orgullo en la memoria de Chihuahua, ejemplo de que, con sueños claros y honestidad, se puede construir algo duradero.

Don Leopoldo Mares Paredes: Semilla Real de Sueños y Legado de Honestidad, forma parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua.

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