Por Oscar VIRAMONTES
CHIHUAHUA CHIH.- La primera estación formal del H. Cuerpo de Bomberos en la ciudad de Chihuahua, sería inaugurada el 10 de enero de 1923, acontecimiento sumamente importante para esta población, porque ya se trataba de un edificio hecho y derecho con poco personal, edificado con muchos ánimos, y así, se cumpliría con el deber y salvaguardar la vida y los bienes materiales de los chihuahuenses, por tanto, quedaría asentado en los anales de la historia de nuestro terruño; así mismo, y recordando la forma primitiva de sofocar los incendios, ahora este “flamante” grupo de “tragahumos”, estaría atento al llamado de la población y con un poco más de herramientas para sofocar los siniestros.

Pero antes de adentrarnos al inicio formal de la primera estación de bomberos en la ciudad de Chihuahua, sería importante recordar, uno de los incendios importantes surgidos cuando esta actividad todavía no alcanzaba esa “formalidad”, fue un 19 de septiembre de 1902, cuando violentamente se empezaron a recibir algunos mensajes para los gendarmes de policía que estaban en las instalaciones de los “Arcos de la Jefatura”, frente a la Plaza de Armas, con el fin, de que acudieran hacia la Casa Empacadora “La Internacional” S.A. y de esta manera, saldrían apresuradamente al lugar solicitado, donde se había iniciado el siniestro en el área de refrigeración que, contenía los canales de res que diariamente se mataban en dicha negociación. El incendio, sería sofocado luego y los elementos con que se contaba, y el personal voluntario se retirarían satisfechos, creyendo que ya no había peligro alguno e inmediato. Entre las cenizas, tal vez se había quedado alguna parte no bien apagada, y cerca de las cero horas, de nueva cuenta, se avisaría de un “rebrote” de las llamas en el mismo departamento, tomado proporciones alarmantes, por lo que se pidió el auxilio inmediato.
A esa hora, gran parte de la concurrencia que se encontraba en el Teatro de los Héroes, hoy Palacio de Gobierno “Héroes de la Reforma”, uno de los bomberos, se subiría a los departamentos altos desde donde se distinguía el brazo del incendio que, a través de las muchas ventanillas de que constaba el edificio principal de la empacadora, se distinguía una imponente y aterradora columna de fuego que, en inmensas oleadas dentro del mismo recinto, devoraba la naciente industria en que estaba cifrado el porvenir halagador que se prometía en Chihuahua. Así, una columna recta aterradoramente espesa de humo por su obscuridad y densidad, se dirigía al cielo donde era detenida por las espesas nubes que cubrían el horizonte, reflejando un resplandor rojizo, sombreado en conjunto por un humo denso inacabable, sin fin. Todavía entre las 2 y 3 de la mañana, aquel cuadro permanecía en el mismo estado; los departamentos de matanza estaban llenos de maderas engrasadas, y con miles de elementos que eran flamables, y que ayudarían al fuego a extenderse al departamento de envases, uno de los más importantes almacenes de cajas y latas, los cuales, serían presa de las llamas, destruyendo sin miramientos, siendo imposible contenerlos, porque ya la bomba principal de agua se había roto y desconectado, y además, cansados de dirigir los torrentes de agua que no fueron capaces de contrarrestar el fuego, sino en pequeñísimas partes, ocasionando la destrucción de la primera casa empacadora de la República. Aquello sirvió tan sólo para prevenir a otros departamentos que hubieran sido presas del fuego, y que debido a esto se salvaron, por ello, las circunstancias no permitieron tener una noche apacible, serena, sin muestra alguna de viento y sí, con ligeras muestras de lluvia.

Pasarían los años, y todo el duro trabajo de los bomberos sin ninguna formalidad, llegaría por fin a consolidarse en una estación con personalidad y dignidad. Un caso curioso en todo este asunto, es que a las 17:00 horas del día 10 de marzo de 1923, al ser constituido el H. Cuerpo de Bomberos en la ciudad de Chihuahua, recibiría el primer aviso, un incendio que estaba consumiendo las instalaciones de la entonces estación de Ferrocarriles del Noroeste, ubicada donde actualmente está el Conservatorio de Música del municipio, ya que, antes del 20 de enero de ese mismo año, cualquier siniestro, tenía que ser atacado como “Dios diera entender” ya que no había a quién dar aviso. Apenas en esa fecha, llegaría a Chihuahua el señor don Santiago de Pita que, quedaría registrado como el verdadero fundador y primer jefe de bomberos de la laureada corporación. Don Santiago, tenía mucha experiencia en la organización de personal dedicado a apagar incendios, y poco tiempo atrás, en 1923, había logrado iniciar el funcionamiento del H. Cuerpo de Bomberos en la ciudad de Zacatecas, Zacatecas.
Para aquel lejano mes de marzo, los bomberos locales ya se encontraban de lleno en la etapa de organización y adquisición de equipo, por lo que, al encenderse las llamas en el edificio de ferrocarriles, los tragahumos tuvieron por histórica primera vez en la ciudad de Chihuahua, la oportunidad de recurrir a una corporación que les auxiliaría. Luego de ser avisados, el jefe Fita y los tres elementos de que disponía la dependencia, tomarían los extintores que funcionaban a base de materia química, trasladándose al lugar de los hechos. Cabe señalar que el H. Cuerpo de Bomberos, estaba formado sólo de cuatro integrantes, es decir, el propio jefe Santiago Fita; el mecánico, Fermín González y los auxiliares, Quirino Sáenz y Dionisio Granados. En esos primeros tiempos, no se disponía de más equipo que los mencionados extintores y con ello, se lanzarían a la tarea de controlar las quemantes llamas.
Era el primer servicio que realizaba el H. Cuerpo de Bomberos, los cuales, siempre serían apoyados por la gente. Cuando el calor producido por la combustión complicada la ya de por sí difícil labor, aparecieron los refuerzos, los cuales fueron 10 presos de la correccional, quiénes fueron enviados a hacer algo en bien de la comunidad, bajo el mando del cabo del Ejército mexicano, Jesús Ruiz. Pero la situación, obligaba a no quedarse con los brazos cruzados, y fue entonces cuando una cuadrilla de peones del propio ferrocarril, entró a cooperar en la labor de los tragahumos que, sin equipo, y sólo con el coraje que da el espíritu de servicio y superación, ganaban paulatinamente terreno a las gigantescas llamas que amenazaban con destruir la totalidad del lugar. El agua sin duda, siempre ha sido el elemento indispensable para controlar esta clase de siniestros, la cual, en ese primer servicio, sería transportada a la estación de los ferrocarriles por medio de una locomotora, que resultó de incalculable valor para los hombres que se debatían entre el humo y las llamas, dando su mejor esfuerzo para despejar la amenaza de un incendio de mayores proporciones. Así, en su primer servicio del H. Cuerpo de Bomberos de la ciudad de Chihuahua que, ayudado indiscutiblemente por un sinnúmero de voluntarios, lograría al filo de las 23:00 horas, dar por terminado con resultados positivos el primer servicio que se cubría en esta población.
Los datos que se poseen en los archivos de la Central de Bomberos no son muy explicativos, por lo que no se sabe a cuánto ascendieron las pérdidas materiales, pero seguramente no hubo que lamentar desgracias personales, sin embargo, asentada con claridad, queda la atención al primer aviso, y desde entonces, la indispensable corporación, atiende continuamente a todas las llamadas en que se le solicitan, sin importar lo grande o pequeños que estos sean, como recordamos el incendio del Teatro de los Héroes en 1955, el Palacio de Gobierno en 1941, entre otros, pero en los anales de la historia, se han registrado otros servicios, no importa que estos se traten tan solo de rescatar a alguna mascota para beneplácito de un anciano que vive dependiendo de esta compañera. Los bomberos, hacen guardia constante para auxiliar cualquier eventualidad que se presenta en la sociedad chihuahuense, como aquel, espectacular incendio, que afectó el emblemático Hotel Palacio Hilton en 1937, un edificio que siempre lo recordaremos con cariño para quienes nos tocó conocerlo. Sin duda, una de las transformaciones más severas que sufriría el Hilton sería, la ocurrida en 1970, cuando sería derribado para asegurar la prolongación de la avenida Independencia, antes avenida del Comercio.
El H. Cuerpo de Bomberos y el jefe Santiago Fita, enero de 1923, forman parte de los Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua. Si desea los libros de la colección de los Archivos Perdidos, tomos del I al XIII (Incendios en Chihuahua), adquiéralos en Librería Kosmos (Josué Neri Santos No. 111). Además, tres libros sobre “Historia del Colegio Palmore”, llame al celular 614-148-85-03 que con gusto se los llevamos a domicilio.
Fuente: Viramontes, O. O (2023). Archivos Perdidos de las Crónicas Urbanas de Chihuahua, Tomo XIII, Ed. Aldea Global.



