El libro aborda de manera integral cómo la comunicación masiva y digital se ve atravesada por dilemas éticos y morales. Los autores parten de la premisa de que los medios no son simples reproductores de información, sino actores sociales con capacidad de configurar imaginarios colectivos, influir en la percepción pública y orientar conductas. Su exposición enfatiza la necesidad de una reflexión sistemática sobre la responsabilidad de periodistas, productores de contenido y comunicadores frente a la verdad, la justicia y el respeto a la dignidad humana.
En una primera parte, Gutiérrez Atala y Muñoz Joven analizan el concepto de ética mediática desde una perspectiva filosófica y social, distinguiendo entre ética (principios universales que orientan lo correcto) y moral (normas que varían según la cultura y el contexto). Posteriormente, examinan problemáticas concretas del ecosistema comunicativo contemporáneo: la manipulación informativa, la espectacularización de la violencia, el sesgo ideológico, la construcción de estereotipos, así como la creciente influencia de plataformas digitales y redes sociales.
El texto también presenta resultados de investigaciones empíricas que muestran cómo los públicos perciben los comportamientos éticos de los medios y hasta qué punto confían en ellos. A partir de esos hallazgos, los autores proponen pautas tanto para la práctica profesional (códigos deontológicos, transparencia en el uso de fuentes, respeto a la intimidad) como para la formación académica de futuros comunicadores (currículos centrados en ética aplicada, estudio de casos y conciencia social).
Finalmente, el libro se orienta hacia lo propositivo: los medios, lejos de ser vistos únicamente como generadores de problemas, pueden transformarse en agentes de cambio positivo si asumen la ética no como un freno, sino como un valor que potencia credibilidad, pertinencia social y calidad democrática.

