Hablando y Escribiendo: Critican Infamia en CNDH y hacen lo mismo en la CEDH

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POR ERNESTO AVILÉS MERCADO

CHIHUAHUA CHIH.- La incorporación de personajes políticos en la presidencia de la CEDH, rompe brutalmente con la tradición de académicos y estudiosos de los Derechos Humanos.

Excepciones, por supuesto que existen y el legado más importante lo vimos con el trabajo realizado por Javier González Mocken, quien sabedor de la capacidad de sus compañeros, promovió el desarrollo y crecimiento de las actividades humanistas, entendiendo que quienes saben más, no representan un peligro, para sucederlo en el cargo, sino la posibilidad de que la institución continúe creciendo y desarrollándose, a partir de ampliar sus capacidades de atención a la ciudadanía, dejando al frente de la institución, -mientras se atendía- , a quien le representaba orden, certidumbre y continuidad.

La política se ha desvirtuado desde hace mucho tiempo, el interés personal y de grupo ha sobrepasado el concepto de servicio para dar paso a la soberbia, considerando que la lealtad política, efectivamente está más allá de las capacidades.

La CEDH es sin duda, el único control del poder que nos queda a los ciudadanos; el considerarla como un cargo para pagar deudas políticas o supuestas lealtades, con personajes que habiendo ocupado espacios de poder y autoridad, no han podido ubicarse en su exacta realidad, debe ser el motivo exacto para voltear a ver la estructura del Ejecutivo y darse cuenta que se cuenta con espacios de sobra para ubicar a estas personas, y no forzar con calzador a alguien que de iniciar mal, así continuará.

La terna presentada para la presidencia de la CEDH, integrada por Georgina Alejandra Bujanda Ríos, Yuliana Llen Rodríguez González y Gildardo Iván Félix Durán, generó sorpresas, por la no inclusión de Zulay Alaíd Abud Esparza, quien había desarrollado una extraordinaria exposición, siendo la segunda ocasión en la que participaba, además de haber comparecido en la cámara de senadores, pensando ilusamente como todos los participantes, que se analizaría su currículo y capacidades, cuando finalmente lo que se presentó fue una burla para todos y un completa infamia con la designación la misma persona en la presidencia de la CNDH.

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