Este breve y accesible libro ofrece una síntesis clara del conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética después de la Segunda Guerra Mundial, destacando sus etapas clave, crisis, líderes y repercusiones tanto globales como internas.
Lo más relevante:
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Orígenes del conflicto: Tras la derrota del Eje, emergen profundas diferencias ideológicas, políticas, económicas y geoestratégicas entre los aliados victoriosos —el capitalismo occidental liderado por EE.UU. y el comunismo soviético—, en un contexto marcado por el riesgo de guerra nuclear.
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Crisis definitorias: McMahon recorre periodos y momentos críticos como Berlín, Corea, Cuba y Vietnam, explicando cómo estos conflictos reflejaron y profundizaron la tensión entre los bloques.
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Dimensión interna de la contienda: El autor subraya cómo las dinámicas políticas internas en cada potencia influyeron en sus decisiones en la arena internacional.
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Enfoque estratégico: La narrativa se centra especialmente en las estrategias de armamento, especialmente el nuclear, como eje fundamental de la política de defensa y disuasión durante casi toda la Guerra Fría.
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Fin del conflicto: McMahon sostiene que el desenlace se dio con reconocimiento de la URSS como potencia normal y la llegada de Mijaíl Gorbachov, cuya actitud reformista fue clave para disipar la confrontación—más allá del papel de Reagan, según su interpretación.

