Por José Luis JÁQUEZ
CHIHUAHUA CHIH.- El enfrentamiento del ejército mexicano con el cártel Jalisco Nueva Generación el pasado domingo 22 de febrero, donde murió el capo conocido como “El Mencho”, se demostró la gran capacidad de movilización que tiene la banda de narcotraficantes, pues provocaron una crisis de seguridad en 24 entidades y tuvo sus efectos a nivel internacional, ya que Estados Unidos y Canadá se vieron obligados a suspender cuando menos 300 vuelos con destino a Guadalajara, principalmente.
Ejército, con el apoyo de la inteligencia militar de los Estados Unidos, logró llegar hasta la guardia del poderoso capo, registrándose uno de los enfrentamientos más cruentos en la historia moderna de nuestro país,
Al menos 25 miembros de la Guardia Nacional, un custodio y un oficial de la Fiscalía General del Estado, así como 30 presuntos delincuentes, fallecieron en esa oleada de violencia, según el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Murió el hombre, pero no la superestructura del CJNG, que ha operado libremente en México y otros países en base al terror y la corrupción. El gobierno, claro con apoyo de la sociedad está obligado a erradicar este creciente mal.
Ante esta crisis de seguridad, el gobierno mexicano debe proteger a la sociedad (su vida, su hogar, su trabajo y recuperar la normalidad y no solamente con “narrativas políticas”.
La violencia y la desaparición forzada de personas en México no se ha terminado, lo que hace más evidente la política errónea en materia de seguridad.
La delincuencia organizada se ha diversificado, es decir se ha extendido a nuevos territorios, tanto nacionales como internacionales; y amplió su margen de control con el “huachicol” , el secuestro, el cobro de piso y el tráfico de metanfetaminas, el mejor ejemplo es el CJNG..
El estado mexicano lleva más de dos décadas en el combate a las organizaciones criminales, sin haber podido desmantelarlas, al contrario se han multiplicado y diversificado lo que ha generado mayor control de territorio y por consecuencia más violencia.
La fragmentación de las organizaciones tradicionales del narcotráfico, provocó, conflictos violentos no convencionales, competencia por acciones ilícitas, control de comunidades, mercados y rutas de comercialización, corrupción, e internacionalización.
Recientemente el presidente Donald Trump ofreció a México asistencia militar, para acabar con el llamado narcoterrorismo, pero solo se acepta coordinación e inteligencia militar como sucedió en Tapalpa
El Estado debe actuar contra los actores violentos, combatir la corrupción y vínculos del narcotráfico que tienen funcionarios de gobierno y grupos de la élite económica.



