El periodismo iberoamericano convirtió su permanencia en una declaración democrática. La decimocuarta edición del Festival Gabo, celebrada en Bogotá del 24 al 26 de julio de 2026, reunió a periodistas, escritores, investigadores e intelectuales para discutir libertad de expresión, desinformación, crisis climática y excelencia narrativa.
A un año del centenario del nacimiento de Gabriel García Márquez, la Fundación Gabo resumió el espíritu del encuentro en dos ideas: “Aquí estamos” y “Aquí contamos”.
Los lemas reivindican la presencia del periodismo frente a los intentos de desacreditarlo, intimidarlo o desplazarlo del espacio público. También recuerdan que narrar con rigor sigue siendo una forma de resistencia cuando aumentan la polarización y el debilitamiento institucional.
Contar como acto democrático
El festival defendió el contraste de fuentes, la responsabilidad pública y la construcción de relatos capaces de ayudar a comprender realidades complejas.
La información no se limita a registrar acontecimientos. El periodismo organiza evidencia, explica relaciones de poder y permite que la ciudadanía participe en la conversación pública con mejores herramientas.
Cuando una democracia se debilita, los ataques contra la prensa suelen presentarse como disputas aisladas. Sin embargo, la estigmatización de periodistas puede formar parte de un proceso más amplio para reducir controles y concentrar poder.
Libertad de expresión y autocratización
Uno de los debates centrales estuvo dedicado a la relación entre crisis democrática y emergencia climática.
La abogada y especialista en libertad de expresión Catalina Botero advirtió que el deterioro de las democracias suele comenzar con ataques sistemáticos contra periodistas y voces críticas.
El patrón se repite en distintos procesos de autocratización: primero se desacredita la libertad de expresión; después se erosionan los contrapesos institucionales que sostienen el sistema democrático.
Botero recordó que, después de varias décadas de expansión democrática iniciadas en los años ochenta, el panorama internacional registra desde 2010 un retroceso acompañado por una pérdida progresiva de garantías para el ejercicio periodístico.
Desinformación y negacionismo climático
Los participantes también analizaron la forma en que las redes sociales amplifican desinformación relacionada con el cambio climático.
Las campañas negacionistas no necesitan demostrar una teoría alternativa. En muchos casos buscan sembrar suficiente confusión para retrasar decisiones públicas o debilitar el consenso científico.
El periodismo climático enfrenta por ello un reto doble: documentar los efectos ambientales y explicar los intereses que intervienen en la circulación de contenidos falsos o engañosos.
La cobertura necesita conectar ciencia, economía, territorio y derechos humanos. También debe traducir datos complejos sin reducirlos a mensajes alarmistas o simplificaciones.
El legado de Gabriel García Márquez
Durante las tres jornadas, las conversaciones recuperaron ideas de Gabriel García Márquez sobre narración, literatura y periodismo.
El escritor colombiano defendía el oficio como una práctica inseparable de la investigación y la calidad narrativa. Para él, una historia periodística debía ser verificable, pero también capaz de mostrar la complejidad humana de los acontecimientos.
El Festival Gabo conectó ese legado con problemas del siglo XXI: plataformas digitales, manipulación informativa, descrédito de los medios y nuevas formas de autoritarismo.
La referencia al realismo mágico no fue una invitación a confundir periodismo y ficción. Funcionó como recordatorio de que la realidad latinoamericana exige herramientas narrativas capaces de representar contradicciones que con frecuencia parecen improbables.
1,915 trabajos evaluados
El festival reconoció la excelencia periodística mediante los Premios Gabo 2026. En esta edición se evaluaron 1,915 trabajos, seleccionados por un jurado internacional integrado por 66 profesionales del periodismo, la fotografía, la literatura y la producción audiovisual.
Brasil tuvo una presencia destacada al obtener tres premios principales.
A política da bala
El premio en Cobertura fue otorgado a A política da bala, reportaje multimedia realizado por el equipo de Metrópoles. La investigación documenta el aumento de la letalidad policial en São Paulo.
El trabajo muestra cómo el periodismo de datos, la investigación documental y la narración multimedia pueden revelar patrones de violencia que no siempre resultan visibles en casos individuales.
Como sobrevivem as democracias
La fotógrafa Gabriela Biló recibió el reconocimiento en Fotografía por Como sobrevivem as democracias, serie publicada en Folha de S.Paulo.
El proyecto retrata el proceso político brasileño posterior al intento de golpe de Estado de enero de 2023 y utiliza la imagen como documento sobre la fragilidad institucional.
Terceirão — um ano, quatro vidas
El premio en Imagen reconoció el documental Terceirão — um ano, quatro vidas, dirigido por Eliane Scardovelli y Caio Cavechini para TV Globo.
La producción acompaña durante un año la transición a la vida adulta de cuatro estudiantes brasileños y convierte experiencias personales en una mirada sobre educación, futuro y desigualdad.
Se llamaba como yo
En la categoría Audio fue distinguido el pódcast Se llamaba como yo, de la periodista española Isabel Cadenas Cañón.
La investigación revisa la historia de Begoña Urroz y cuestiona el relato que durante décadas la presentó como la primera víctima de ETA. El trabajo muestra cómo la memoria pública puede construirse a partir de afirmaciones repetidas que necesitan volver a ser examinadas.
Reconocimiento a Catalina Gómez Ángel
La Fundación Gabo concedió un reconocimiento especial a la corresponsal de guerra Catalina Gómez Ángel por su trayectoria en la cobertura de conflictos internacionales y su defensa de un periodismo independiente.
El reconocimiento subraya la importancia de quienes informan desde territorios donde la verificación, la seguridad y el acceso a fuentes están sometidos a condiciones extremas.
Resistir no significa renunciar a la autocrítica
Defender el periodismo no implica afirmar que todos los medios actúan correctamente. La resistencia democrática también exige revisar errores, transparentar conflictos de interés y escuchar las críticas de las audiencias.
La legitimidad no proviene únicamente de la tradición de una institución. Se construye mediante métodos verificables:
- contraste de fuentes;
- separación entre información y opinión;
- correcciones visibles;
- protección de fuentes;
- explicación de los métodos de investigación;
- independencia frente a poderes políticos y económicos.
Estas prácticas permiten que el periodismo defienda la democracia sin presentarse como una autoridad incuestionable.
“Aquí estamos” y “Aquí contamos”
La edición 2026 del Festival Gabo convirtió dos frases breves en una respuesta a la desinformación y al autoritarismo.
“Aquí estamos” afirma la permanencia de periodistas y medios pese a las presiones. “Aquí contamos” recuerda que esa presencia tiene una función: documentar, explicar y conservar memoria.
En un contexto de retroceso democrático, crisis climática y manipulación digital, el encuentro reivindicó el periodismo no solo como profesión, sino como servicio público y forma de resistencia.
Fuente original: “El Festival Gabo reivindica el periodismo como un acto de resistencia democrática”, publicado por Bonart el 26 de julio de 2026. Consultar el artículo original.
Fuente compartida: Gerardo Albarrán de Alba / Sala de Prensa en X.

