Alfonso Armada: el periodismo se aprende en la calle, escuchando y reportando

El periodismo se aprende en la práctica: saliendo de la redacción, pasando tiempo con las personas y dejando que los hechos derriben los prejuicios iniciales. Esa es la idea que articula una extensa conversación con Alfonso Armada, uno de los reporteros españoles que han cubierto algunos de los conflictos más duros de las últimas décadas.

En una entrevista de Julio Tovar publicada por Jot Down el 23 de septiembre de 2026, Armada recorre su formación, sus años en El País y ABC, las guerras de Bosnia y Ruanda y su defensa del reportaje como herramienta para comprender el mundo.

Un oficio que exige práctica

Armada rechaza la idea de que la formación periodística termine en el aula. Su propia entrada a El País ocurrió mediante prácticas universitarias, en una época en la que los aspirantes aprendían bajo la presión diaria de cubrir, escribir y someter sus textos a editores exigentes.

Ahora, como coordinador de formación en reporterismo internacional, resume esa experiencia en una afirmación directa: el oficio se aprende haciéndolo. La universidad puede aportar cultura, método y herramientas, pero la reportería obliga a enfrentarse a situaciones que ningún temario reproduce por completo.

Para Armada, esa práctica necesita una base intelectual sólida. Conocer historia, literatura, idiomas y el contexto de un lugar amplía la mirada y reduce el riesgo de interpretar una realidad únicamente desde estereotipos.

Reporteros frente a opinadores

Uno de los ejes de la entrevista es la distancia entre reportear y opinar. Armada considera el reportaje como el gran género periodístico y a la crónica como una vía privilegiada para ayudar al lector a entender el mundo.

El problema aparece cuando la opinión desplaza a la observación y la noticia se fabrica sin salir de la redacción. Para él, un reportaje requiere acudir al lugar, permanecer allí, escuchar y ganarse la confianza de las personas. El proceso debería modificar —o incluso destruir— los prejuicios que el periodista llevaba consigo.

La curiosidad es la condición de partida: una avidez por saber, conocer y escuchar al otro. Sin ella, sostiene, el periodista deja de formular preguntas y termina reproduciendo lugares comunes.

Sarajevo: aprender a contar el miedo

Armada llegó a Sarajevo sin experiencia militar ni conocimiento profundo de los Balcanes. Aceptó el viaje como enviado de El País y se encontró de inmediato con el miedo a morir.

En lugar de limitarse a describir movimientos bélicos, buscó historias sobre el teatro, el pan, el periodismo y la vida cotidiana dentro de una ciudad sitiada. Ese enfoque permitió explicar la guerra desde las personas que intentaban conservar rutinas y dignidad en medio de la violencia.

La experiencia quedó plasmada posteriormente en sus diarios sobre la guerra de Bosnia. En la conversación reconoce también que el teatro le sirvió para procesar parte del dolor acumulado: transformar la angustia en escenas y personajes funcionó como una forma de elaboración, aunque no como una transcripción literal de lo vivido.

Ruanda y la ausencia informativa sobre África

Su llegada a Ruanda también fue producto de insistir ante una redacción que dedicaba poco espacio al continente africano. Armada viajó cuando el genocidio ya estaba en marcha y encontró una situación todavía más devastadora que la observada en Yugoslavia.

La cobertura inició una relación profesional duradera con África. Entre 1994 y 1998 fue corresponsal de El País en el continente y reportó desde países como Ruanda, Burundi, Liberia, Sudán y la actual República Democrática del Congo.

Armada critica el desinterés con el que buena parte de los medios españoles ha mirado a África. Sostiene que allí ocurren transformaciones demográficas, culturales y políticas que influirán en el siglo XXI, pero que permanecen ausentes de muchas agendas informativas.

Independencia y distancia frente al poder

Otro principio central es mantener distancia respecto de las fuentes. El reportero necesita generar confianza para comprender una historia, pero no debe confundir esa cercanía profesional con amistad ni convertirse en activista de la persona a la que cubre.

Según Armada, la proximidad al poder acaba por erosionar la perspectiva. La distancia permite formular preguntas incómodas, evitar la condescendencia y conservar la capacidad de publicar lo que los hechos muestran, aunque contradiga las expectativas del propio periodista.

En la entrevista también compara sus experiencias en El País y ABC y formula críticas políticas y empresariales sobre ambos medios. Esas valoraciones corresponden a su experiencia y opinión personal; no deben leerse como conclusiones independientes sobre las empresas.

Precisión, escritura y ética

Armada recuerda una etapa de El País marcada por la revisión rigurosa: títulos, entradas y frases eran corregidos hasta que cada elemento se sostuviera. El libro de estilo, explica, no le parecía un obstáculo, sino una exigencia para trabajar con precisión y evitar engaños o subterfugios.

Su modelo de crónica une escritura y comprobación. Habla de una literatura de alta precisión basada en hechos reales: recursos narrativos al servicio de la realidad, no como permiso para inventarla.

Esta concepción resume el aprendizaje que propone a las nuevas generaciones. La tecnología cambia, pero siguen siendo insustituibles la presencia en el terreno, el tiempo con las fuentes, la cultura del reportero y una edición capaz de cuestionar cada frase.

Una trayectoria entre la prensa, los libros y el teatro

Alfonso Armada nació en Vigo en 1958. Cubrió el sitio de Sarajevo y el genocidio de Ruanda; fue corresponsal de El País en África entre 1994 y 1998 y corresponsal de ABC en Nueva York entre 1999 y 2005, periodo durante el cual informó de los atentados del 11 de septiembre.

Es editor y director de la revista digital FronteraD, fue presidente de Reporteros Sin Fronteras España entre 2017 y 2021 y actualmente es su presidente honorario. Su obra incluye crónica, diarios de viaje, poesía y teatro.

La lección que atraviesa su conversación con Jot Down es sencilla de formular y difícil de practicar: no hay reportaje sin curiosidad, presencia, tiempo y disposición para reconocer que la realidad puede ser distinta de lo que el periodista esperaba encontrar.

Fuentes: Julio Tovar, Alfonso Armada: «El periodismo es un oficio que se aprende haciéndolo», Jot Down, 23 de septiembre de 2026; semblanza del Círculo de Bellas Artes; perfil profesional del Congreso de Periodismo de Migraciones; y publicación original de Sala de Prensa en X.

Imagen destacada: Alfonso Armada durante la entrevista. Fotografía de Fran Ferrer para Jot Down, compartida por Sala de Prensa.

Notas relacionadas

Síganos en redes

886FansMe gusta
0SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -

Opinión