El Primer Feca: una redacción de IA abre el debate sobre quién responde por las noticias

Un medio argentino automatizó casi toda su cadena informativa: agentes de inteligencia artificial rastrean fuentes, seleccionan asuntos, redactan textos, crean presentadores virtuales y publican videos sin una redacción tradicional. El experimento, llamado El Primer Feca, abrió una discusión sobre empleo, autoría, verificación y responsabilidad editorial.

El proyecto fue lanzado el 6 de septiembre de 2026 por el programador y divulgador tecnológico Santiago Siri. Su lema —“Escrito por nadie, leído por todos”— sintetiza la propuesta, pero también expone su principal contradicción: las noticias utilizadas como materia prima sí fueron investigadas y producidas inicialmente por personas e instituciones.

Una redacción compuesta por agentes

El Primer Feca —nombre formado al invertir la palabra “café”— publica artículos y videos verticales de unos 30 segundos. Los contenidos son presentados por avatares con nombres, apariencia y áreas temáticas propias, entre ellas economía, geopolítica y deportes.

De acuerdo con un reportaje de Tomás Viola para AFP, el sistema localiza fuentes, elige temas, escribe guiones, genera las piezas audiovisuales y las publica automáticamente. Siri describió el proyecto como un experimento iniciado durante un fin de semana para explorar hasta dónde podían automatizarse los procesos de un medio.

Los primeros resultados todavía exhibieron errores de pronunciación, subtítulos y exposición. El propio creador ironizó públicamente sobre el desempeño errático de uno de los presentadores virtuales.

Entrevistas automatizadas por WhatsApp

El sistema incorporó además una función capaz de realizar entrevistas. A petición de Siri, un agente contactó por WhatsApp a un diputado, formuló preguntas y convirtió el intercambio en piezas presentadas por avatares.

La prueba no equivale todavía a una entrevista periodística autónoma en sentido pleno. Una conversación profesional exige comprender evasivas, detectar contradicciones, improvisar preguntas de seguimiento y evaluar cuándo una respuesta requiere verificación independiente.

La automatización puede ejecutar una secuencia de preguntas y procesar contestaciones. El desafío es determinar quién define el enfoque, revisa los resultados y responde cuando la pieza omite un dato decisivo o publica una afirmación falsa.

¿Quién produjo realmente la noticia?

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires planteó dos preocupaciones. La primera es la posible eliminación masiva de empleos; la segunda, quién captura el valor del trabajo periodístico utilizado por los sistemas automáticos.

Agustín Lecchi, secretario general de Sipreba, advirtió que la inteligencia artificial se alimenta finalmente de noticias producidas por periodistas “de carne y hueso”. El problema no desaparece porque un sistema cite o enlace fuentes: también importa si resume, reescribe y monetiza contenido sin acuerdos con quienes financiaron la investigación original.

Por ello, el lema “escrito por nadie” funciona como provocación comercial, no como descripción literal. El producto final puede generarse automáticamente, pero depende de fuentes primarias, documentos públicos y trabajos periodísticos con autores, costos y responsabilidades concretas.

La amenaza al empleo no es abstracta

La llegada del experimento coincide con un escenario de precarización de los medios. Automatizar tareas repetitivas puede reducir cargas de trabajo, pero automatizar la selección, redacción, presentación y publicación apunta directamente a funciones que sostienen puestos profesionales.

El debate no se resuelve afirmando que toda tecnología crea nuevas ocupaciones. La pregunta es cómo se distribuyen las ganancias de productividad, qué empleos desaparecen y si las nuevas funciones ofrecen condiciones equivalentes a las que reemplazan.

También existe un riesgo de concentración. Una organización con infraestructura y acceso a modelos puede multiplicar contenidos a bajo costo, mientras depende de un ecosistema de reporteros, agencias y medios cuya capacidad económica se debilita.

La responsabilidad no puede ser sintética

En una redacción humana existen firmas, editores y responsables legales. En un medio automatizado, atribuir un error al “agente” o al “avatar” no resuelve quién debía prevenirlo.

La publicación sin supervisión humana aumenta riesgos conocidos: confundir personas, fechas o lugares; reproducir rumores; presentar una inferencia como hecho; inventar citas o referencias; y amplificar sesgos de las fuentes seleccionadas.

La velocidad tampoco garantiza actualidad. Un sistema puede producir piezas en segundos y, aun así, trabajar con datos atrasados, documentos fuera de contexto o versiones interesadas. El criterio editorial no consiste únicamente en procesar información, sino en decidir qué está suficientemente comprobado para publicarse.

Transparencia más allá de reconocer que se usa IA

El Primer Feca no oculta su carácter experimental ni el empleo de avatares. Esa transparencia inicial es preferible a simular una redacción humana. Sin embargo, identificar que un contenido fue generado por IA es apenas el primer nivel.

Una transparencia útil debería explicar qué fuentes fueron consultadas, qué modelo intervino, si hubo revisión humana, cómo se corrigen errores, quién diseñó las instrucciones editoriales y quién asume la responsabilidad jurídica.

También resulta necesario diferenciar entre contenido sintetizado a partir de fuentes externas y reportería original. Sin esa distinción, el público puede atribuir al medio una investigación que en realidad realizó otra organización.

Un laboratorio para el futuro de los medios

Siri ha pedido menos “oscurantismo” ante la tecnología y sostiene que los periodistas terminarán incorporando estas herramientas a su trabajo. En ese punto existe un terreno común: la IA ya puede apoyar transcripciones, análisis documental, traducción, clasificación de datos y producción de formatos.

La controversia comienza cuando la asistencia se transforma en sustitución total y desaparecen los controles previos a la publicación. Un medio no es solo una máquina de fabricar textos y videos; también es una estructura de responsabilidad, memoria, fuentes y decisiones éticas.

El Primer Feca todavía es un experimento incipiente, no una demostración de que los periodistas sean prescindibles. Sus errores y las dudas sobre las fuentes muestran, por el contrario, cuánto trabajo invisible existe detrás de una información confiable.

La pregunta relevante no es si una máquina puede producir algo con apariencia de noticia. Ya puede hacerlo. La cuestión es quién investigó los hechos, quién verifica el resultado, quién paga por los errores y cómo se sostiene el periodismo que alimenta a todo el sistema.

Fuentes: Tomás Viola / AFP, reportaje publicado por La Jornada el 22 de septiembre de 2026; versión de AFP alojada por Yahoo Noticias; Mario Ñehuen, análisis en Diario Río Negro; y publicación original de Sala de Prensa en X.

Imagen destacada: Santiago Siri junto al sitio de El Primer Feca. Fotografía de Luis Robayo / AFP, difundida con el reportaje y compartida por Sala de Prensa.

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