En el aniversario de la muerte de Jorge Luis Borges, la coincidencia con la celebración del FIFA World Cup 2026 ofrece un contraste particularmente simbólico entre dos universos difícilmente conciliables: la literatura y el deporte masivo.
Borges fue conocido por su abierta distancia —e incluso desprecio— hacia el fútbol y, en general, hacia el ejercicio físico como espectáculo o práctica social relevante. Desde su perspectiva intelectual, tendía a considerar estas expresiones como formas menores de la experiencia humana, alejadas de las preocupaciones estéticas, filosóficas y metafísicas que dominaban su obra.
En ese sentido, la enorme centralidad cultural, económica y mediática que hoy ocupa el fútbol probablemente habría resultado ajena e incluso perturbadora para su sensibilidad. La transformación del deporte en un fenómeno global de masas, con impacto económico multimillonario y una presencia constante en la vida pública, contrasta con la visión más introspectiva y literaria que Borges defendía.
Más que una simple anécdota biográfica, esta coincidencia invita a reflexionar sobre cómo cambian las jerarquías culturales con el tiempo: lo que para algunos intelectuales fue periférico, hoy estructura gran parte del imaginario social contemporáneo.
Hoy, cuando el aniversario de la muerte de Borges coincide con la celebración del Mundial de fútbol, es oportuno recordar el desprecio que el autor argentino sentía por este deporte, y por el ejercicio físico en general. Suponemos que Borges estaría hoy espantado ante la… pic.twitter.com/sNfn7cVUAv
— literland (@literlandweb1) June 14, 2026

