Fútbol y vida social: identidad, fe, feminismo y poder más allá de la cancha

El fútbol es mucho más que un deporte: produce identidades, rituales, pertenencias, conflictos y formas de resistencia. El libro Futbol y vida social: cuerpos, creencias y resistencias. Aproximaciones desde la cultura y la identidad reúne cuatro investigaciones que examinan esas dimensiones desde la comunicación, los estudios culturales y las ciencias sociales.

Coordinada por Jesús Gerardo Cervantes Flores, la obra fue publicada en 2026 por la Universidad Autónoma de Coahuila y la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Sus capítulos exploran la oposición al fútbol en redes sociales, su dimensión religiosa, el activismo de barras feministas latinoamericanas y su utilización política durante el autoritarismo brasileño.

El fútbol como espacio de vida social

La introducción propone estudiar el fútbol como un fenómeno sociocultural que atraviesa cuerpos, afectos, símbolos y relaciones de poder. La cancha es solo una parte del sistema: alrededor de ella existen medios, comunidades digitales, rituales, memorias familiares, identidades nacionales y disputas políticas.

La obra evita una visión exclusivamente celebratoria. Reconoce que el fútbol puede producir comunidad y pertenencia, pero también exclusión, violencia, desigualdad y presión sobre quienes no se identifican con él.

Los cuatro capítulos utilizan métodos diferentes —autoetnografía, análisis de memes, interpretación de rituales, observación de Instagram e investigación histórica— para mostrar que el deporte funciona como un campo de producción de sentido.

La identidad de quienes rechazan el fútbol

Gabriel Pérez Salazar firma el primer capítulo, titulado “El Futbol es popular porque la estupidez es popular. Expresiones identitarias en el grupo Anti-Futbol en Facebook”.

El estudio analiza publicaciones y memes de una comunidad digital opuesta al fútbol. En lugar de tratar el rechazo como simple falta de afición, lo observa como una identidad construida frente a un fenómeno cultural hegemónico.

Entre los argumentos encontrados aparecen la percepción del fútbol como distractor de problemas sociales, su presencia dominante en los medios y el cuestionamiento a ciertas conductas de las aficiones. El capítulo también identifica expresiones de menosprecio que pueden reproducir nuevas formas de exclusión.

La investigación parte de una autoetnografía. Pérez Salazar reconstruye su propia relación con el deporte, desde una infancia en la que el fútbol ocupaba gran parte de la programación televisiva hasta la presión social para demostrar habilidades físicas asociadas con la masculinidad.

Esta mirada permite entender que tanto la afición como el rechazo pueden intervenir en la construcción del “nosotros” y de quienes son percibidos como diferentes.

El fútbol como religión secular

Francesco Gervasi estudia la dimensión religiosa del fútbol a partir del contexto italiano en el capítulo “Nuestra fe nunca morirá”.

Los estadios, cantos, colores, peregrinaciones, objetos venerados y memorias compartidas pueden producir experiencias parecidas a las de una religión. Los clubes ofrecen relatos de origen, héroes, derrotas, promesas y rituales repetidos por generaciones.

Esto no significa que el fútbol reemplace necesariamente a una confesión religiosa. La propuesta es observar cómo puede generar trascendencia colectiva y comunidades emocionales en sociedades cada vez más secularizadas.

La identidad del aficionado se sostiene incluso cuando el equipo pierde. La fidelidad, el sacrificio y la esperanza forman parte de una experiencia compartida que rebasa el resultado de un partido.

Feminismo y barras en Instagram

Claudia Ivette Pedraza Bucio analiza los usos tecnopolíticos de Instagram por parte de barras feministas latinoamericanas.

El fútbol ha sido históricamente presentado como un espacio masculino. Las mujeres aficionadas suelen enfrentar cuestionamientos sobre sus conocimientos, acoso y exclusión dentro y fuera de los estadios.

Las barras feministas utilizan redes sociales para construir comunidad, visibilizar violencias, organizar acciones y disputar el derecho a participar. Sus publicaciones combinan identidad deportiva, activismo político y prácticas de cuidado.

Instagram no funciona únicamente como escaparate. Se convierte en una infraestructura para conectar aficionadas de distintos países, documentar experiencias y producir narrativas que cuestionan la masculinidad dominante del fútbol.

Estas organizaciones no abandonan la pasión por un club. Buscan transformar las condiciones bajo las cuales esa pasión puede vivirse.

Brasil: del placer al deber

Gabriel Duarte Costaguta y Fábio Bloise Mundstock reconstruyen la relación entre fútbol y autoritarismo en Brasil durante el periodo de 1920 a 1945.

La profesionalización del deporte coincidió con procesos de modernización, concentración política y construcción de identidad nacional. Durante el gobierno de Getúlio Vargas, el fútbol fue incorporado a una agenda pública que buscaba movilizar a la población y producir símbolos de unidad.

El deporte pasó así “del placer al deber”: dejó de ser únicamente una práctica recreativa para convertirse en instrumento de propaganda, disciplina y representación nacional.

El capítulo muestra que la popularidad del fútbol no puede separarse de instituciones, medios y proyectos políticos. Su expansión masiva fue impulsada por decisiones que definieron quién podía participar, qué identidades se celebraban y cómo se vinculaba el cuerpo con la nación.

La cancha digital

Dos de los estudios se concentran en Facebook e Instagram. Esto confirma que buena parte de la cultura futbolística contemporánea se desarrolla fuera del estadio.

Memes, videos, hashtags y comentarios permiten prolongar el partido durante toda la semana. También intensifican conflictos, crean comunidades transnacionales y hacen visibles identidades antes excluidas de los medios tradicionales.

Las plataformas no son espacios neutrales. Sus algoritmos premian determinados contenidos, favorecen la confrontación y pueden amplificar tanto el activismo como el hostigamiento.

Estudiar el fútbol digital implica observar no solo lo que publican los usuarios, sino también las condiciones técnicas y económicas que organizan la conversación.

Cuerpos, creencias y resistencias

El título del libro resume tres dimensiones que atraviesan los capítulos:

  • Cuerpos: habilidades, género, disciplina, movimiento y formas de ocupar el espacio.
  • Creencias: rituales, símbolos, lealtades y memorias colectivas.
  • Resistencias: rechazo a la cultura futbolística dominante, activismo feminista y disputas sobre el uso político del deporte.

Estas dimensiones muestran que la cultura deportiva no es uniforme. La misma práctica puede generar integración para algunas personas y exclusión para otras.

Por qué estudiar el fútbol

El fútbol ofrece una vía para comprender procesos sociales más amplios. En sus comunidades se observan nacionalismo, género, clase, poder mediático, religiosidad, memoria y acción política.

El libro propone no reducirlo a espectáculo ni idealizarlo como celebración popular. Analizar sus contradicciones permite entender por qué moviliza afectos tan intensos y cómo esos afectos pueden ser utilizados, disputados o transformados.

Futbol y vida social funciona como una introducción a esas preguntas. Sus cuatro investigaciones conectan historias personales, comunidades digitales y procesos históricos para mostrar que cada partido forma parte de una red de significados mucho más grande.


Libro: Futbol y vida social: cuerpos, creencias y resistencias. Aproximaciones desde la cultura y la identidad.

Coordinador: Jesús Gerardo Cervantes Flores.

Instituciones editoras: Universidad Autónoma de Coahuila y Universidad Autónoma de San Luis Potosí, primera edición, 2026.

ISBN: 978-607-506-561-8 (UAdeC) y 978-607-535-524-5 (UASLP).

Fuente compartida: Gerardo Albarrán de Alba / Sala de Prensa en X.

Notas relacionadas

Síganos en redes

886FansMe gusta
0SuscriptoresSuscribirte
- Advertisement -

Opinión